El aspecto concreto de vocación o llamada se da en el hombre desde el momento mismo en que Dios lo constituye, sobre todo es constituido libre y por tanto llamado al seguimiento gratuito del amor a Dios como se ve en Adán (Gn II,1-8). Otro ejemplo del Antiguo Testamento es el envío de Abrán antes de ser llamado Abraham (Gn XI, 1).
Los profetas y el propio Jesús son enviados por Dios. Éste como la Palabra hecha carne en el seno de la Virgen María como elegida envió a los apóstoles y lo hizo llamándoles de uno en uno y por su nombre (Mt X, 1-4).





La Delegación de Liturgia del Arzobispado Castrense de España, cuyo responsable es el Rvdo. Sr. D. Luis Miguel Muñoz Ríos, nos ofrece esta sección de reflexiones y comentarios de los distintos tiempos litúrgicos.














