El martes día 27 a las dieciocho horas en la Iglesia Catedral Castrense (Madrid), se celebró el solemne funeral por el eterno descanso del General de la Guardia Civil Don Gonzalo González Martínez.
Asistieron la viuda, hijos, familiares, Ministro del Interior, Director General de la Guardia Civil, Director Adjunto Operativo, Generales, Jefes, Oficiales, Suboficiales y Guardias, una amplia representación de miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, así como compañeros y amigos del General, que llenaron la Iglesia y el atrio.
El funeral fue presidido por el Señor Arzobispo Castrense, Monseñor Juan del Río Martín y concelebrado por el Vicario Episcopal del Ejército de Tierra y Guardia Civil, el Secretario General del Arzobispado Castrense, capellanes que prestan su servicio en unidades de la Guardia Civil y seminaristas del Colegio Sacerdotal Castrense “Juan Pablo II”.
El Señor Arzobispo comenzó su homilía señalando que la muerte es un hecho inevitable y ante eso caben diversas posturas: La desesperación, la pura resignación o aferrarse al Misterio. Ciertamente, esta última alternativa es la más humana “porque el Misterio de la otra orilla es el Misterio del sentido de esta vida”. Por eso, quien resuelve el dilema de la muerte, carga su vida de significado y como consecuencia, crea un corazón puro.
En este momento de su intervención, el Señor Arzobispo destacó los valores de lealtad, sacrificio, sentido del deber, compañerismo y heroísmo que sobresalieron siempre en la trayectoria vital del General Gonzalo, lo que le hizo ser un gran servidor de España en unos momentos de nuestra historia en los que la lacra del terrorismo destrozaba con su vileza a tantas familias españolas. De ahí, su extraordinaria hoja de servicios y sus numerosas condecoraciones.
Dirigiéndose directamente a la esposa, Doña Matilde y a sus hijos Sara y Fernando, les anunció el Evangelio de Jesucristo “Venid a Mi todos los que estáis cansados y agobiados que Yo os aliviaré” y añadió que solamente en Jesucristo, Muerto y Resucitado, encontrarán la respuesta consoladora al hecho luctuoso de la pérdida irreparable de su esposo y padre.
Don Juan terminó su homilía aludiendo a una cita del Cantar de los Cantares: “El amor es más fuerte que la muerte” ¡nadie os podrá arrebatar el amor que tuvisteis a Gonzalo!
Al finalizar la Eucaristía, el coro de la Iglesia Catedral cantó “La muerte no es el final”, provocando una intensa emoción en los asistentes al funeral.
Concluido el rito, el Arzobispo dio el pésame a la familia y despidió en el atrio a las autoridades.

















