Fe y superación

Bajo este título tuvo lugar ayer martes 21 una Mesa Redonda en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU-San Pablo de Madrid, organizado por el Capellán Universitario P. Enrique Martín dentro de las actividades de Pastoral Universitaria de dicha facultad.
En el acto intervinieron Dª Irene Villa, Periodista y Psicóloga, D. Raúl Oreste, colaborador del Capellán Castrense el Pater Francisco Muñoz en la Pastoral Penitenciaria y autor del libro: Una luz al final del túnel; D. Arturo Beltrán, Magistrado Presidente de Sala de la Audiencia Provincial de Madrid; y el Arzobispo Castrense de España.
La intervención de Mons. Del Río Martín, partió de unos interrogantes: ¿Qué nos da la fe? ¿Qué utilidad tiene? ¿Cómo responder a los prejuicios de la modernidad que achacan a la fe, sobre todo al cristianismo, de que no nos hace libre, que son proyecciones de nuestras frustraciones o el tan manido de que es “el opio del pueblo”? ¡Nada de esto es verdad, ni revela la realidad de los planteamientos doctrinales y de las vivencias de cada día de millones de personas que encuentran en Dios el sentido a su vida y que le ayuda para superar situaciones límites de sufrimiento humano, como pueden ser: desde el dolor de las víctimas del terrorismo, ¡tan presente en esta mesa!, cómo la soledad en la que pueden vivir las personas que se encuentran privadas de libertad.
Continúo planteando el Arzobispo Castrense el núcleo esencial del acto de fe cristiana, donde concurren: la gracia divina que nos seduce hacia Dios, la respuesta humana desde la libertad y la razón. Cuando la persona libremente y razonablemente dice un “Sí” a Dios, su mente y corazón se ven iluminados por la acción del Espíritu y lo capacita para superar cualquier obstáculo, para hacer de lo “imposible lo posible”. Muy bien lo entendió Pablo de Tarso cuando afirmaba: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”.
Por último, planteó cómo la fe en el Dios que se revela en Jesucristo es sanadora. Ofrece una salvación integral de “alma y cuerpo”. En el evangelio de Marcos 2,1-12. Jesús aparece como el Médico que ha venido a librar a la humanidad de todas las ataduras tanto corporales como espirituales. La fe de los cuatros que llevaban la camilla del paralítico es alabada por el Maestro y hace posible que el enfermo salga de la casa repleta de salud corporal y libre de las esclavitudes en su alma.
Curiosamente, aquello que a los ojos de los entendidos de este mundo es algo inútil como la creencia en un Dios Creador y Salvador, se convierte en la fuerza que vence al mundo.















