Delegación del Clero y Formación Permanente del Arzobispado Castrense de España.
Rvdo. Sr. D. Carlos Recarey García.
La llamada divina a la perfección (Mt 8,48) y la tarea de identificarse con Cristo sacerdote implican que la meta estará siempre más allá. El progreso en la formación sacerdotal no puede detenerse el día de la ordenación, ha de ser "permanente". En este sentido podríamos hablar de la formación permanente como la etapa más larga que va más allá del campo intelectual. El progreso debe continuar en todo lo que define la identidad sacerdotal y constituye la base del desarrollo de la "missio".
Decreto Presbyterorum Ordinis sobre el ministerio y la vida de los presbíteros
Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros
La formación permanente no se reduce al campo intelectual. El progreso debe continuar en todo lo que define nuestra identidad como sacerdotes y constituye la base del desarrollo de nuestra "miss
La llamada divina a la perfección (Mt 8,48) y la tarea de identificarse con Cristo sacerdote implican que la meta estará siempre más allá. El progreso en nuestra formación no puede detenerse el día de la ordenación, ha de ser "permanente". En este sentido podríamos hablar de la formación permanente como de una etapa, la más larga, de la formación sacerdotal.
La formación permanente no se reduce al campo intelectual. El progreso debe continuar en todo lo que define nuestra identidad como sacerdotes y constituye la base del desarrollo de nuestra "missio".
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