En el término municipal de San Martín de la Vega se encuentra la finca de La Marañosa. Con este nombre se ha venido denominando durante años una de las fábricas nacionales de armamento. Después de una reestructuración en las funciones y la incorporación de otras unidades del Ejército, al día de hoy se encuentra en pleno funcionamiento el Instituto Tecnológico "La Marañosa". Innaugurado el pasado años por Su Alteza Real El Príncipe de Asturias, cuenta con unas modernas instalaciones que están a la vanguardia en este campo tan delicado para la defensa nacional (http://www.defensa.gob.es/areasTematicas/investigacionDesarrollo/centros/la-maranosa/)
Desde su creación, una colonia militar, acoge a decenas de familias, que en un entorno de pinos y monte bajo disfrutan también de una parroquia, dedicada a Santa Bárbara. La colonia está dividida en dos barrios, llegando a tener cada uno, en sus mejores momentos, su propia capilla. La amenaza de ruina de una de ellas forzó su derrumbe. Son muchos los sacerdotes que han pasado por este destino, actualmente es atendido por el Capellán de la Base Aérea de Getafe.
Actualmente unas 80 familias viven en La Marañosa. Un colegio bilingüe despendiente de la Comunidad de Madrid facilita la educación de los niños y niñas. Así mismo unas buenas comunicaciones acercan a la capital.
La parroquia mantiene una vida comunitaria que cada día se muestra más viva y comprometida. Semanalmente se celebra la Santa Misa, animada por un coro, y se administran sacramentos con regularidad. Un pequeño grupo de niños y adolescentes se preparan a recibir la Primera Comunión y la Confirmación. Los tiempos fuertes, como el Adviento, la Navidad, la Cuaresma y la Semana Santa ayudan a todos a seguir profundizando en la fe y a sentirse miembros vivos de la Iglesia. Cabe señalar la presencia de un buen grupo de parroquianos en la JMJ del pasado mes de agosto.
Un recuero especial para D. José María Cabria, actualmente recuperándose en su salud, que desde su juventud ha sido colaborador destacado tanto de los sacerdotes allí destinados, como desinteresado "sacristán" de la parroquia. Sirva este artículo de agradecimiento a él y a todos los que hacen posible esta pequeña realidad de nuestra diócesis castrense.















