En su segundo día en tierras Jordanas el grupo a muy temprana hora se monta en los dos autobuses que les llevara por el desierto de Jordania hasta Petra, en un viaje de más de tres horas.
Cuando llegaron a su destino visitaron la Capital de los Nabateos, la Ciudad Rosa cavada totalmente en la roca de la montaña. Pasearon por el Siq (un desfiladero estrecho) hasta el templo del tesoro. Visitaron luego el Teatro, las tumbas reales, y la casa de justicia.
Petra como la octava maravilla del mundo antiguo, es única en todos los aspectos, tiene algo que ofrecer a historiadores, antropólogos, arqueólogos, geólogos, arquitectos y creyentes. Es uno de los tesoros arqueológicos del mundo.
Finalizada la visita se trasladaron a Amman donde celebraron la eucaristía, en uno de los salones del hotel, antes de cenar.
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El Arzobispo Castrense
















