Ávila 5 de julio de 2011
Saludos a las autoridades y militares presentes.
Quiero agradecer la presencia en esta celebración y en este lugar teresiano tan emblemático, al Sr. Obispo de Ávila, hermano y amigo Mons. Jesús García Burillo. A los sacerdotes concelebrantes. Y de una manera especial a los PP. Carmelitas de esta Iglesia conventual de la Santa en la persona del Vicario de la Orden que ha tenido la gentileza de acompañarnos.
1. Con esta Eucaristía queremos dar gracias a Dios por el servicio que ha prestado a España el Cuerpo de Intendencia del Ejército en su centenario. Asimismo, encomendar “al Señor de vivos y muertos”, las almas de los difuntos que pertenecieron a este Cuerpo, ellos que se preocuparon en vida de que no le faltarán las cosas materiales a sus compañeros, reciban ahora la recompensa de la vida eterna.
2. La mayoría de los presentes conocen la gloriosa historia del Cuerpo de Intendencia y de aquellos que destacaron por su heroísmo o por el brillante cumplimiento del deber, en nuestras mentes y corazones están sus nombres. Dentro de las grandes efemérides está la declaración oficial de Santa Teresa de Jesús como Patrona del Cuerpo de Intendencia el 22 de julio de 1915. Entre las razones que acreditan este patronazgo, se encuentra el hecho coyuntural de que se hubiera establecido la Academia de Intendencia en esta histórica y hermosa ciudad de Ávila, tierra natal de la Santa. Además, del carácter ejemplar y modélico de Santa Teresa. Ella, supo compaginar el retiro y la contemplación con una vida activa marcada por los desvelos para que a sus hermanas y fundaciones no les faltasen los elementos materiales necesarios para que pudieran dedicarse con “cuerpo y alma a los quehaceres de su Señor”. También en la vida militar, para que unos puedan estar en la primera línea del frente, otros tienen que estar suministrando el material, el pan de cada día o el alimento espiritual y moral para cumplir con la misión encomendada.
3. Ser soldado es un título que no todo el mundo posee, exige una vocación y una profesionalización acorde con los tiempos en que tiene que realizar su tarea Constitucional de “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional” (Art.8). Para ello hay que “estar siempre dispuesto a defender la Patria, incluso con la ofrenda de la vida cuando fuera necesario…” (Reales Ordenanzas, Art. 186). Por las características formas de la vida militar, Calderón de la Barca llegó a decir: “…que en buena o mala fama, la milicia no es más que una religión de hombres honrados” (verso sobre el Soldado Español de los Tercios).
4. El Cuerpo de Intendencia tiene como cometido el aprovisionamiento del ejército para que pueda realizar su misión en tiempos de paz, de guerra, o en misiones internacionales donde participe España. Eso comporta no sólo estrategia militar, sino sobre todo obligaciones y responsabilidades morales en el mando y en la tropa. Por el mero voluntarismo humano es difícil de mantener los elementos básicos del militar como son: disciplina, lealtad, cooperación y espíritu de sacrificio. La fe en Dios no es un estorbo en la milicia, sino el mejor estímulo en el fiel cumplimiento del deber, porque redimensiona los valores capitales castrense y da una mística al militar que le sostiene en la bonanza y en el conflicto. ¡Sin una moral firme no se sostiene un ejército!
5. En estos tiempos convulsos en el orden social y espiritual. Cuando el páramo de la secularización de la vida ordinaria alcanza también a la milicia, nuestra Patrona Santa Teresa nos sitúa en lo esencial: que es únicamente Dios. Sí, lo neutro no edifica ninguna moral sino que entroniza el puro relativismo. Las creencias no son cosas del pasado. La fe en Dios tiene una dimensión social, silenciarla o entorpecerla sería violar la libertad religiosa como derecho fundamental del militar creyente.
6. El mensaje de la Santa, después de cuatro siglos, conserva toda su frescura. Es una mujer andariega, creativa, buena administradora y tremendamente humana ¿Qué diría hoy de la mujer en el ejército, ella que se adelantó a su tiempo? A la vez, eso no le impide su sublime mística que le hace exclamar: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene, nada le falta: ¡sólo Dios basta!”.
Porque nos indica la fuente del Amor, también hoy, Teresa de Jesús es escuela donde un buen militar aprende a amar y honrar al Cuerpo al que sirve: ¡Intendencia!
Arzobispo Castrense de España




















