CARTA PASTORAL A LOS CAPELLANES CASTRENSES CON MOTIVO DE NUESTRO PATRÓN SAN JUAN DE CAPISTRANO
“Jamás esgrimió armas el de Capistrano; las suyas eran espirituales. Celebraba a diario la Misa y predicaba a los combatientes que en gran número recibían los sacramentos y decían entre sí: “tenemos por capitán un santo y no podemos hacer las cosas mal” (Año Cristiano, t. X, p.597).
Queridos Capellanes castrenses.
1. El pasado 27 de septiembre se cumplió un año de mi Toma de Posesión como Arzobispo Castrense de España. Durante este tiempo, he tenido oportunidad de conoceros con ocasión de encuentros celebrativos, formativos, pastorales y personales, donde me habéis manifestado vuestra grata acogida. También he percibido vuestros anhelos de ser fieles al Señor en el servicio sacerdotal a la familia castrense y he podido apreciar los deseos de renovación eclesial de esta diócesis personal. En este periodo he tenido que multiplicarme para atenderos como os merecéis y a la vez cumplir la encomienda de la Santa Sede como Administrador Apostólico de mi antigua sede de Asidonia-Jerez. Una vez liberado de ese encargo, estoy plenamente dedicado a lo que Dios me ha pedido en estos momentos de mi vida: servir evangélicamente con alegría a los hombres y mujeres miembros de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado.