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San Hermenegildo, protector de los veteranos

Triunfo de San Hermenegildo

Una leyenda sevillana, cuenta su reclusión en una torre, bajo la cual se abre la Puerta de Córdoba de la muralla sevillana, hoy día adosada a la iglesia de San Hermenegildo, donde terminó recibiendo martirio. En la que se encontró la siguiente inscripción, ahora conservada en el Museo Arqueológico de Sevilla, con el nombre de “Dintel de San Hermenegildo”:

In nomine Domini anno feliciter secundo regni domini nostri Ermenegildi regis quem persequitur genetor sus dominus Liuvigildus rex in civitate Ispalense indictione tertia decima...

Que se traduce:

En el nombre del Señor, en el felizmente segundo año del reino de nuestro señor el rey (H) Ermenegildo (año 582), a quien persigue su padre y señor el rey Leovigildo en la ciudad de Sevilla...

(La continuación del texto es incompleta, lo que no permite su traducción).

Muriendo el 13 de abril, día de Pascua, del año 585, siendo su verdugo el carcelero Sisberto, que lo decapitó, por su cuenta, al negarse, el prisionero, a recibir la comunión de manos de un obispo arriano.

Su canonización, decretada por S.S. Sixto V, tuvo lugar en 1585, milésimo aniversario de su muerte, y contando, entre otras muchas peticiones, con la de Felipe II rey de España. Es venerado por la Iglesia Católica, que celebra su festividad el 13 de abril (aniversario de su muerte), donde se le tiene como patrón de los “Conversos”; de la “Monarquía Española” patronazgo que comparte con San Fernando, y de Alquife (municipio del partido judicial de Guadix, provincia de Granada, en la falda de Sierra Nevada). Mientras que en la Iglesia Ortodoxa, también venerado, tiene fijada su celebración el 14 de noviembre.

En la liturgia romana de la Eucaristía conmemorativa de su festividad, se reza la siguiente Oración: ¡ Oh Dios !, que enseñasteis a vuestro bienaventurado Mártir Hermenegildo a posponer el reino de la tierra, al celestial: os suplicamos nos concedáis que a su imitación despreciemos las cosas caducas, y aspiremos siempre a las eternas. Por nuestro Señor Jesucristo.

Grandes historiadores, especializados en la Hispania visigoda, como E. A. Thompson, Luis A. García Moreno y José Orlandis, nos ofrecen datos de su conversión a la fe y unidad católica, así como de su posterior martirio. En los que basaré datos ajenos a la leyenda, sin que esta, carezca de múltiples coincidencias con los hallazgos de los investigadores: Desde muy temprana edad, Hermenegildo igual que Recaredo, fueron asociados al trono paterno; tal como su padre, lo fuera al de su hermano Liuva I. Formado bajo la influencia del obispo San Leandro y a su matrimonio, a los quince años de edad, con la princesa franca católica Igunda, hija de Sigeberto I y Brunegilda, estrechando de esta manera, las relaciones, que ya su padre comenzó en su primer matrimonio. Siendo enviado, tras dichos desposorios, como gobernador , a la provincia Bética; donde rápidamente, con las influencias de su mujer y las del Prelado sevillano, confesor invicto del credo romano, lo llevaron a la conversión católica.

Por la que dio su sangre en la noche de Pascua, uniendo así en esa fecha sagrada, su victoria a la de Cristo Rey, el año 585.

Los posibles problemas políticos que podían ocasionar, una conversión, en la sucesión real y las sospechosas relaciones diplomáticas con el gobernador bizantino de Spania, vecina provincia, provocaron gran tensión en las relaciones con su padre, que fueron endurecidas por la intransigencia de Goswinta, a la sazón, esposa de Leovigildo.

El conflicto armado, que comenzó el año 581, duró tres años, siendo cierto que su padre el Rey, al principio, se abocó a él, con poco interés, ya que sus ocupaciones en el norte pedían más atención. Mientras Hermenegildo, que fue apoyado por los bizantinos desde Cartagena; se vio en táctica inferior, cuando estos, a cambio de la importante suma de 30.000 “solidis” de oro, pasaron su alianza a Leovigildo. El cual, queriendo finalizar las rebeliones, sometió las resistencias de Mérida, Badajoz y Cáceres, además de impedir el paso de los suevos del rey Miro, que venían a la ayuda de los católicos. Obligando al hijo a tener que refugiarse de fortaleza en fortaleza, que iban siendo conquistadas por los arrianos, hasta llegar a Sevilla, donde instala su residencia familiar; viéndose luego obligado, dada las circunstancias de los ejércitos de su padre, a resguardarse en el castillo de Osset, situado a la altura, del actual San Juan de Aznalfarache; que tras un año de asedio, también tuvo que abandonar, el año 584, para huir hacia Córdoba y allí pedir refugio en una iglesia.

Su hermano Recaredo, intercede entre él y su padre, consiguiendo que conserve la vida, a cambio de su entrega y arresto con traslado a Sevilla. Donde, después, de ser martirizado terminó decapitado. Aunque no consideran esta muerte, ordenada por su padre Leovigildo, dando más bien como verdadera, la narrada tradicionalmente, que ya vimos en el final de la leyenda. Tesis sostenida en la conocida tolerancia religiosa que siempre demostró el padre, así como sus intentos diplomáticos anteriores al conflicto. Teniendo en cuenta los ”Dialogi de Gregorio“, que Hermenegildo no aceptó, por fidelidad a la fe católica, el perdón de su progenitor.

El 28 de noviembre de 1814, finalizada la Guerra de la Independencia, Fernando VII, crea la Real y Militar Orden de San Hermenegildo; como Distinción Militar y Orden de Caballería Española. En actual vigencia, siendo su Gran Maestre S. M. el Rey Felipe VI que ostenta el titulo de Soberano de la Orden.

Con elegibilidad, solo para personal militar y miembros de la Guardia Civil. Y es otorgada por España, a la constancia en el servicio e intachable conducta de oficiales y suboficiales. Siendo su finalidad, servir de máxima recompensa a aquellos militares que, más allá de sus libertades, superando los sufrimientos en la batalla, sirvieran a los ejércitos. Dado el deseo del Rey de que fuera una distinción de alto rango, comparable a otras de más larga historia, se decidió ponerla bajo la advocación de un Santo, y fue elegido San Hermenegildo, rey de Sevilla y mártir en defensa de la fe.

Su primer reglamento se publicó en 1815, para renovarse en 1860 y después en 1879, 1951, 1994 y 2000, hasta su regulación moderna en el año 2003. Contando con las siguientes categorías: “Gran Cruz”; “Placa”; “Encomienda”, y “Cruz”. Con precedencia Siguiente mayor: “Mención Honorífica Militar”, y Siguiente menor: “Cruz a la Constancia en el Servicio”. 

Además de los patronazgos que se mencionaron anteriormente, el que hoy nos trae como motivo de este escrito, uniéndonos en el calendario castrense, al festejo, del que es también patrón de la “Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil”. Siendo tomado como patrón de la misma, desde el principio de su fundación, cuando el 18 de febrero de 1957, es fundada en Valladolid, como “Hermandad de Retirados, Reserva, Viudas y Huérfanos de los tres Ejércitos y de la Guardia Civil”. En 1996 pasó a denominarse con el nombre de “Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas”, que sería modificado en junio de 2005, por “Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil”.

Recibiendo el titulo de “REAL”, otorgado por S.M. el REY, con fecha 5 de febrero de 2007. Denominándose desde esta fecha “Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil”.

Declarada de utilidad pública por Orden int/2657/2004 de 12/07/2004, BOE 188. Así como galardonada con la Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social, con fecha 22 de octubre de 2007.

Para ella, el General Serradilla Ballinas junto con el Coronel Gárate Córdoba, escribieron la letra del que pasó a ser su Himno “CENTINELA”:

Centinela, centinela, de la patria y de la paz
permanece siempre alerta, pues aún tienes que luchar, ya no luchas en el aire, ya no luchas en la mar,
ni lo harás en las trincheras, pero aún tienes que luchar.

Mis arreos fueron armas
mi descanso pelear
hoy son arreos mis fuerzas

mi descanso pelear
hoy son arreos mis fuerzas
mi descanso trabajar.

Centinela, centinela, tu bandera es inmortal,
enhiesta siempre en vanguardia, con paso firme y marcial,
si las fuerzas te flaquean, y el desanimo te embarga,
no desertes de tu puesto y sigue montando guardia.

Mis arreos fueron armas
mi descanso pelear
hoy son arreos mis fuerzas
mi descanso trabajar 

¡Viva España y viva el Rey! ¡Veteranos!

 

A la que puso música, el Comandante Director Músico, López Calvo. 

José Manuel León Gómez. Sevilla.

 

 

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