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7/12/2023 - Jueves de la 1ª semana de Adviento.

1ª lectura: Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad.

Lectura del libro de Isaías 26, 1-6

Aquel día, se cantará este canto en la tierra de Judá:

«Tenemos una ciudad fuerte, ha puesto para salvarla murallas y baluartes:

Abrid las puertas para que entre un pueblo justo, que observa la lealtad; su ánimo está firme y mantiene
la paz, porque confía en ti.

Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua. Doblegó a los habitantes de la altura,
a la ciudad elevada; la abatirá, la abatirá hasta el suelo, hasta tocar el polvo. La pisarán los pies, los pies
del oprimido, los pasos de los pobres».

Salmo: Sal 117, 1 y 8-9. 19-21. 25-27a

R. Bendito el que viene en nombre del Señor.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes. R.

Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R.

Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.

Aleluya Is 55, 6

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Buscad al Señor mientras se deja encontrar,
invocadlo mientras está cerca. R.

Evangelio: El que hace la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 21. 24-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de
mi Padre que está en los cielos.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó
su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la
casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no
las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se
desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

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