Padre Huidobro
Si salen de Madrid por la carretera de La Coruña, a la altura del Km. 8,6, podrán observar una gran piedra de granito y comprobar, si son capaces de llegar hasta ella, que se trata del monumento “Al padre Huidobro. Capellán de la Legión”.
Murió el año 1951 siendo prisionero de guerra. Se le conocía como el “capellán de los soldados”. “Nunca disparó un arma de fuego pero tenía el arma más poderosa de todas: el amor a sus hermanos, tan poderoso que estaba dispuesto a morir para que ellos pudieran vivir”, dijo de él Obama en el acto de entrega de la preciada condecoración.
El padre Huidobro era un joven jesuita que vino el año 1936 desde su destierro en Bélgica para prestar auxilio espiritual a los soldados en combate.
Murió en el frente de Madrid el 11 de Abril de 1937 siendo capellán de la IV Bandera de la Legión. Con un mono azul como vestimenta y crucifijo en el pecho, sentó plaza con los novios de la muerte y sólo necesitó el primer combate para demostrar quién era aquel curita que siempre aparecía donde más zumbaban las balas. Los legionarios pronto se dieron cuenta. “¡Este cura es un valiente!”, “¡es un Santo!”, decían al ver que se mezclaba entre ellos como uno más. Bien respondía aquél jesuita a lo que ahora predica y ejerce otro jesuita, el Papa: “Los obispos y sacerdotes deben estar al servicio del pueblo, en medio del rebaño y con olor a oveja”. El padre Huidobro amó siempre a sus legionarios, pero estaba en tierra de nadie y se lanzaba a prestar los auxilios espirituales a cualquier herido, sin discriminación de bandos y llevando como únicas armas la bondad y el crucifijo.
Era un valiente y era santo, según el decir de los legionarios que es envidiable certificado popular. Se fue, con tantos legionarios que caían en combate, cuando el amarillo de los jaramagos y el rojo de las amapolas rellenaban las cunetas de la Cuesta de las Perdices.
El poema medieval “La Danza de la Muerte”, que siendo un joven estudiante había representado Fernando Huidobro, se había hecho realidad tal y como él la esperaba, la muerte igualadora.
El Capellán en los ejércitos es algo que los soldados asumieron desde Flandes como saludable precaución ante el trance de la muerte cercana. Desde entonces, los capellanes han recorrido muchos frentes de batalla con su cruz y su estola. Los españoles les llamaban Pater o Padre. Las unidades de los ejércitos anglosajones copiaron entonces el nombre ya que eran los capellanes españoles los que les atendían. Por eso al “military chaplain” le llaman Padre en español. Eran los antecesores del Pater Emil Kapaun, “capellán de los soldados” y del Pater Fernando Huidobro, “capellán de los legionarios”.
Palacio Real de Valladolid, objetivo cumplido:
Al comenzar la campaña se estableció el objetivo de recolectar 2 Toneladas de alimentos.
El viernes 5 de junio,a las 13:30 horas, en el Patio Principal del Palacio Real de Valladolid, ha tenido lugar el acto de constitución de Cáritas Parroquial Castrense nº 32 (Valladolid).
Articulo de José Beltrán, publicado en www.larazon.es
Defensora de una “sana laicidad” del Estado. Es creyente sin exhibicionismos
Sabía lo que se iba a encontrar nada más pisar la pista. Pero, por mucho que le informara su equipo y los militares desplegados allí, nadie podía describir la sensación de tener delante cientos de féretros en la mayor morgue de España, montada a contrarreloj para velar a los fallecidos por la pandemia. La escena tiene lugar en el Palacio de Hielo. El pico de la curva parece haber quedado atrás.
El Arzobispo Castrense, D. Juan del Río, ha presidido la misa del domingo en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, como viene siendo habitual durante todo el curso, y ahora en esta situación de superación de la pandemia.
El páter Mario Ramírez describe su trabajo durante el estado de alarma de ayuda y acompañamiento a los soldados que están participando en la “operación Balmis”, de lucha contra la pandemia.
Palabras del Papa antes de la oración
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El evangelio de hoy (cfr. Juan 3, 16-18), fiesta de la Santísima Trinidad, muestra, –en el lenguaje sintético de Juan– el misterio del amor de Dios al mundo, su creación. En el breve diálogo con Nicodemo, Jesús se presenta como Aquél que lleva a cabo el plan de salvación del Padre para el mundo.
"Es verdad que este tiempo transcurrido no ha sido estéril, pues a través de las redes, de las llamadas telefónicas y de mi presencia puntual en las unidades he mantenido el contacto con gran parte de ellos, pero faltaba la cercanía personal"
RECUPERAR LA NORMALIDAD
La desescalada va aligerando el confinamiento por el coronavirus, encaminada a recobrar la vida ordinaria particular y social. Esta nueva situación que va surgiendo, demanda sentido común, sabiduría, y creatividad. Porque después del Covid-19, no todo va a ser igual, vendrá otra normalidad de vida, muy distinta a la que disfrutábamos antes de entrar en la pandemia.
El pasado viernes tuvo lugar junto al Museo histórico del Acuartelamiento General Arroquia de Salamanca un discreto, pero no poco solemne acto militar con homenaje a los caídos, precedido de la celebración de la Santa Misa, por el capellán Carlos Vera Blanco, en honor al santo patrón del Arma de Ingenieros, Fernando III de Castilla.
El Grupo Logístico 1, de la Brigada Aragón, con sede en Zaragoza, ha procedido a una recogida de alimentos donados por los componentes de la unidad, los cuales han hecho llegar a Cáritas Castrense Aragón. Desde estas líneas les damos las GRACIAS en nombre de todas las personas que se puedan beneficiar de su gesto de amor desinteresado. Gracias nuevamente.