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Los capellanes y líderes religiosos de los países pertenecientes a la OTAN han sido convocados, durante la pasada semana, para participar en el primer encuentro de este tipo que se celebra en el ámbito de la Alianza para tratar aspectos como la interoperabilidad, el liderazgo, la atención interreligiosa y la necesidad de avanzar en un marco común para el desarrollo del trabajo de los líderes religiosos y capellanes en el contexto de los despliegues multinacionales que realiza la OTAN.

El Ordinario Castrense de España, D. Carlos Jesús Montes Herreros, presidió en la mañana de hoy una Eucaristía en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas en recuerdo por los difuntos, con especial mención a los capellanes fallecidos durante el último año.

Granada, 3 de noviembre de 2021.

Un año más, la Cáritas Parroquial Castrense (CPC) de Granada del Ejército de Tierra ha organizado una campaña de recogida de ropa coincidiendo con la llegada de los primeros fríos de otoño.

Entre el 18 y el 29 de octubre se ha llevado a cabo la campaña de recogida de ropa en diferentes acuartelamientos de Granada.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La escena descrita por el Evangelio de la Liturgia de hoy tiene lugar dentro del Templo de Jerusalén. Jesús mira, mira lo que sucede en este lugar, el más sagrado de todos, y ve cómo a los escribas les gusta caminar para hacerse notar, ser saludados y reverenciados, y para tener lugares de honor. Y Jesús añade que «devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones» (Mc 12,40). Al mismo tiempo, sus ojos vislumbran otra escena: una pobre viuda, precisamente una de las explotadas por los poderosos, echa en el arca del Tesoro del Templo «todo cuanto poseía» (v. 44). Así dice el Evangelio, echa en el tesoro todo lo que tenía para vivir. El Evangelio nos pone delante de este sorprendente contraste: los ricos, que dan lo superfluo para hacerse ver, y una pobre mujer que, sin aparentar, ofrece todo lo poco que tiene. Dos símbolos de actitudes humanas.

Jesús mira dos escenas. Y es precisamente este verbo –“mirar”- que resume su enseñanza: a quien vive la fe con duplicidad, a esos escribas, “debemos mirar” para no convertirnos como ellos; mientras que a la viuda debemos “mirarla” para tomarla como modelo. Detengámonos en esto: tener cuidado con los hipócritas y mirar a la pobre viuda.

Sobre todo, tener cuidado con los hipócritas, es decir estar atentos a no basar la vida en el culto de la apariencia, de la exterioridad, sobre el cuidado exagerado de la propia imagen. Y, sobre todo, estar atentos a no doblegar la fe a nuestros intereses. Esos escribas cubrían, con el nombre de Dios, la propia vanagloria y, aún peor, usaban la religión para atender sus negocios, abusando de su autoridad y explotando a los pobres. Aquí vemos esa actitud tan fea que también hoy vemos en muchos puestos, en muchos lugares, el clericalismo, este estar por encima de los humildes, explotarlos, “golpearlos”, sentirse perfectos. Este es el mal del clericalismo. Es una advertencia para todo tiempo y para todos, Iglesia y sociedad: no aprovecharse nunca del propio rol para aplastar a los demás, ¡nunca ganar sobre la piel de los más débiles! Y estar alerta, para no caer en la vanidad, para no obsesionarnos con las apariencias, perdiendo la sustancia y viviendo en la superficialidad. Preguntémonos, nos ayudará: en lo que decimos y hacemos, ¿deseamos ser apreciados y gratificado o dar un servicio a Dios y al prójimo, especialmente a los más débiles? Estemos alerta sobre las falsedades del corazón, sobre la hipocresía, ¡que es una enfermedad peligrosa del alma! Es un doble pensar, un doble juzgar, como dice la propia palabra: “juzgar debajo”, aparecer de una manera e “hipo”, debajo, tener otro pensamiento. Dobles, gente con doble alma, doblez de alma.

Y para sanar de esta enfermedad, Jesús nos invita a mirar a la pobre viuda. El Señor denuncia la explotación hacia esta mujer que, para dar la ofrenda, debe volver a casa sin siquiera lo poco que tiene para vivir. ¡Qué importante es liberar lo sagrado de las ataduras con el dinero! Ya lo había dicho Jesús, en otro lugar: no se puede servir a dos señores. O tú sirves a Dios – y nosotros pensamos que diga “o el diablo”, no – o Dios o el dinero. Es un señor, y Jesús dice que no debemos servirlo. Pero, al mismo tiempo, Jesús alaba el hecho de que esta viuda da al Tesoro todo lo que tiene. No le queda nada, pero encuentra en Dios su todo. No teme perder lo poco que tiene, porque confía en el tanto de Dios, y ese tanto de Dios, multiplica la alegría de quien dona. Esto nos hace pensar también en esa otra viuda, la del profeta Elías, que iba a hacer pan con la última harina que tenía y el último aceite; Elías le dice: “Dame de comer” y ella le da; y la harina non disminuirá nunca, un milagro (cfr 1 Re 17,9-16). El Señor siempre, delante de la generosidad de la gente, va más allá, es más generoso. Pero es Él, no nuestra avaricia. De esta manera Jesús la propone como maestra de fe, esta señora: ella no frecuenta el Templo para tener la conciencia tranquila, no reza para hacerse ver, no hace alarde de su fe, sino que dona con el corazón, con generosidad y gratuidad. Sus monedas tienen un sonido más bonito que las grandes ofrendas de los ricos, porque expresan una vida dedicada a Dios con sinceridad, una fe que no vive de apariencias sino de confianza incondicional. Aprendamos de ella: una fe sin adornos externos, sino sincera interiormente; una fe hecha de humilde amor a Dios y a los hermanos.

Y ahora nos dirigimos a la Virgen María, que con corazón humilde y transparente ha hecho de toda su vida un don para Dios y para su pueblo.

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Queridos hermanos y hermanas,

sigo con preocupación las noticias que llegan desde la región del Cuerno de África, en particular de Etiopía, sacudida por un conflicto que se prolonga desde hace más de un año y que ha causado numerosas víctimas y una grave crisis humanitaria. Invito a todos a la oración por esa población tan duramente probada, y renuevo mi llamamiento para que prevalezcan la concordia fraterna y el camino pacífico del diálogo.

Y aseguro mi oración también por las víctimas del incendio que siguió a una explosión de carburante, en la periferia de Freetown, capital de Sierra Leona.

Ayer en Manresa, España, fueron proclamados beatos tres mártires de la fe, pertenecientes a la Orden de los franciscanos menores capuchinos: Benet de Santa Coloma de Gramenet, Josep Oriol de Barcelona e Domènech de Sant Pere de Riudebitlles. Fueron asesinados en el periodo de la persecución religiosa del siglo pasado en España, demostrando ser mansos y valientes testigos de Cristo. Su ejemplo ayude a los cristianos de hoy a permanecer fieles a la propia vocación, también en los momentos de prueba. ¡Un aplauso a estos nuevos beatos!

Os saludo a todos vosotros, queridos fieles de Roma y peregrinos de varios países, en particular a los que han venido de Estados Unidos de América y de Portugal. Saludo a los grupos de fieles de Prato y de Foligno; y a los jóvenes de la Profesión de fe de Bresso.

A todos os deseo un feliz domingo. Y por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

 

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En el marco de la celebración de la misa en sufragio de los cardenales y obispos fallecidos a lo largo del año, como nuestro querido Arzobispo Castrense Monseñor Don Juan del Rio, el Papa Francisco exhortó a enfrentar el misterio de la muerte, mediante "el arte de esperar la salvación del Señor", mansamente y en silencio, ya que en medio del dolor, "los que se aferran al Señor, ven que Él abre el sufrimiento y lo transforma en una puerta por la que entra la esperanza".

Los miembros de las Fuerzas Armadas celebran el 2 de noviembre el Día de los Caídos por la Patria, cumpliendo así con lo dispuesto en las Reales Ordenanzas: “Los miembros de las Fuerzas Armadas se sentirán herederos y depositarios de la tradición militar española. El homenaje a los héroes que la forjaron y a todos los que entregaron su vida por España es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra”.

Ayuda de Cáritas Castrense en Mali

El Padre Konare, de Mali, nos ha enviado estas fotos correspondientes a la entrega por los soldados españoles en Mali de unas cajas con ropa para los niños y material escolar al Centro de Mujeres de aquella parroquia.

En fechas próximas, quizás en esta misma semana, se le hará además un envío económico para seguir apoyando desde Cáritas Castrense, su estupenda labor en aquel país, a tantas personas necesitadas de ayuda.

El pasado 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos, se celebró en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas una Eucaristía en la que participó el grupo “Pray and Share” (“Rezar y Compartir”) - vinculado a nuestro Arzobispado Castrense - y presidida por el delegado de Juventud y Vocaciones, el capellán D. Iván Manuel Cote Benítez.

El pasado martes 28 de noviembre, el Acuartelamiento de los Rodeos, ubicado en la isla de Tenerife, celebró un acto de despedida para el personal del Regimiento de Artillería de Campaña 93 (RACA 93) integrado en el Contingente Libre Hidalgo LXXXVI, que en próximos días partirá rumbo al Líbano.

El niño que vio la cara al Diablo

Alberto Gatón Lasheras, Capellán cs Comandante de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales.
Publicado en El Diario Montañés, de Vocento, el 2-11-2021.

Llevo unos meses destinado como Casco Azul en Líbano, cuyos otoños son teñidos de rojo desde hace más de tres mil años por guerras fratricidas. Mucho se han musicalizado, pintado, hecho literatura las vicisitudes de la guerra, idealizando un drama que, como las hermosas nieves camuflan mortales grietas que engullen al alpinista, bajo su apariencia de heroicidades, gestas y romanticismos sólo oculta un abismo de cruel y trágica fealdad: el verdadero rostro de la guerra. Porque la guerra no es bella sino que es un fracaso de maldad donde sólo triunfa el Jinete del Caballo rojo a quien en el capítulo sexto del Apocalipsis se le concedió “quitar de la Tierra la paz para que se degollaran unos a otros, al que se le dio una espada grande”.

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