Este comienza con un saludo y una oración para luego pasar a la escucha de la Palabra y su explicación. Terminada esta se hace un acto penitencial recordando los pecados que pudieron haber cometidos y a continuación a reciben uno por uno dicho sacramento, y terminado este van dejando en un recipiente una carta con sus pecados, que anteriormente le habían dicho al sacerdote, para luego ser quemados delante de ellos y hacerles entender que al igual que el papel ha quedado en cenizas, quedan nuestros pecados para Dios. Terminando ese simbolismo se pasó a depositar uno a uno un beso a Cristo crucificado que murió por nuestros pecados y se termina rezando el padre nuestro.
Finalizada esta primera parte, se pasa a la renovación de las promesas del bautismo, donde un día las hicieron sus padre por ellos.
El viernes volvieron a reunirnos los dos grupos en la capilla para dar gracias al Señor Jesús por haber recibido el segundo sacramento, el de la confesión, del perdón o de la alegría, y lo hicimos adorando a Jesús Sacramento. Terminamos estos tres días con una fiesta como hizo el padre de la parábola del hijo prodigo con los niños y los padres.







