"Las Misioneras de la Caridad" (fundadas por Santa Teresa de Calcuta) tienen en Bagdad (Irak) un orfanato con niños que han sido rechazados por sus familias a causa de deficiencias físicas y/o psíquicas. Debido a la situación de inestabilidad y pobreza que sufre el país, la labor de estas religiosas es encomiable y a su vez precaria ya que no tienen los recursos suficientes para poder atender el orfanato con todo lo que requiere.
Un total de 105 "peregrinos de esperanza" del Arzobispado Castrense de España ha participado en el Jubileo de los Jóvenes con el Papa en Roma. Saliendo el día 29 de julio de sus respectivos destinos, Cartagena y Madrid, unieron sus caminos en la ciudad de Zaragoza, para encomendar esta Peregrinación a la Virgen María en su secular advocación del Pilar.
Queridos hermanosy hermanas:
El Señor Jesús está presente en medio de nosotros y en nosotros, todo en todos en la Eucaristía. Unidos a Él queremos elevar un inmenso “gracias” al Padre por el don de estos días de su Jubileo. Ha sido una cascada de gracia para la Iglesia y para el mundo entero. Y lo ha sido a través de la participación de cada uno de ustedes. Por esto se lo quiero agradecer uno por uno, de todo corazón. Un particular recuerdo, mientras las encomendamos al Señor, para María y Pascale, las dos jóvenes peregrinas, una española y la otra egipcia, que nos han dejado en estos días. Agradezco a los obispos, a los sacerdotes, a las religiosas y a los religiosos, a los educadores que les han acompañado a ustedes; y también a todos aquellos que han rezado por este evento y han participado espiritualmente en él.
En comunión con Cristo nuestra paz, esperanza para el mundo, estamos más que nunca unidos a los jóvenes que sufren el mayor de los males, el que es producido por otros hombres. Estamos con los jóvenes de Gaza, estamos con los jóvenes de Ucrania, con todos aquellos cuya tierra está ensangrentada por las guerras. Mis jóvenes hermanos y hermanas, ustedes son el signo que un mundo distinto es posible, un mundo de fraternidad y amistad, donde los conflictos se afrontan no con las armas sino con el diálogo.
Sí, ¡con Cristo es posible! Con su amor, con su perdón, con la fuerza de su Espíritu. Mis queridos amigos, unidos a Jesús como los sarmientos a la vid, ustedes darán mucho fruto; serán sal de la tierra, luz del mundo; serán semillas de esperanza allí donde viven: en la familia, con sus amigos, en la escuela, en el trabajo, en el deporte. Semillas de esperanza con Cristo nuestra esperanza.
Después de este Jubileo, el “peregrinaje de esperanza” de los jóvenes continúa y nos llevará a Asia. Les renuevo la invitación que el Papa Francisco hizo en Lisboa hace dos años: los jóvenes de todo el mundo se volverán a encontrar junto al Sucesor de Pedro para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en Seúl, Corea, del 3 al 8 de agosto de 2027. Esta Jornada tendrá como tema: «Tengan valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33). Precisamente la esperanza que habita en nuestros corazones nos da la fuerza de anunciar la victoria de Cristo Resucitado sobre el mal y sobre la muerte; y de esto ustedes, jóvenes peregrinos de esperanza, serán testigos hasta los confines de la tierra. Nos vemos en Seúl; continuemos a soñar juntos, a esperar juntos.
Encomendémonos a la materna protección de la Virgen María.
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Últimas palabras después de la celebración:
Bueno, chicos y chicas, un saludo final.
Gracias de nuevo a todos ustedes. Gracias por la música, gracias a todos aquellos que han trabajado para preparar tantas cosas durante esta semana, durante este Jubileo.
Ya hemos dicho que la próxima cita será en Corea. Un aplauso a los numerosos coreanos presentes.
También les pido que lleven un saludo a todos aquellos jóvenes que no han podido acudir para estar con nosotros, [sobre todo] de aquellos países de los que les ha sido imposible salir. Hay muchos lugares donde los jóvenes no han podido [venir] por las razones que conocemos.
Lleven esta alegría, este entusiasmo a todo el mundo. Ustedes son la sal de la tierra, la luz del mundo. Lleven este saludo a todos sus amigos, a todos los jóvenes que tienen necesidad de un mensaje de esperanza.
Gracias de nuevo a todos ustedes. Y buen viaje.
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Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
Hoy el Evangelio nos presenta a Jesús que enseña a sus discípulos el Padrenuestro (cf. Lc 11,1-13), la oración que une a todos los cristianos. En ella, el Señor nos invita a dirigirnos a Dios llamándolo “abbá”, “papá”, como niños, con «simplicidad […], conciencia filial […], audacia humilde, certeza de ser amados» (Catecismo de la Iglesia Católica, 2778).
Con una expresión muy hermosa, el Catecismo de la Iglesia Católica dice al respecto que «por la Oración del Señor, hemos sido revelados a nosotros mismos al mismo tiempo que nos ha sido revelado el Padre» (ibíd., 2783). Y es verdad, cuanto más rezamos con confianza al Padre de los cielos, más nos descubrimos hijos amados y más conocemos la grandeza de su amor (cf. Rm 8,14-17).
El Evangelio de este día, pues, describe los rasgos de la paternidad de Dios por medio de algunas imágenes sugestivas: la de un hombre que se levanta, en el corazón de la noche, para ayudar a un amigo que debe acoger a un visitante inesperado; y también la de un padre que se preocupa por darles cosas buenas a sus hijos.
Estas figuras nos recuerdan que Dios nunca nos vuelve la espalda cuando acudimos a Él, ni siquiera cuando llegamos tarde a llamar a su puerta, quizá después de haber cometido errores, omisiones, fracasos; ni siquiera cuando, para acogernos, debe “despertar” a sus hijos que duermen en la casa (cf. Lc 11,7). Es más, en la gran familia de la Iglesia, el Padre no duda en hacernos a todos partícipes de cada uno de sus gestos de amor. El Señor nos escucha siempre cuando rezamos, y si a veces nos responde con tiempos y modos difíciles de comprender, es porque obra con una sabiduría y una providencia mayores, que van más allá de nuestra comprensión. Por eso, aun en esos momentos, no dejemos de rezar con confianza, en Él encontraremos siempre luz y fortaleza.
Recitando el Padrenuestro, además de celebrar la gracia de la filiación divina, expresamos también el compromiso de corresponder a ese don, amándonos como hermanos en Cristo. Uno de los Padres de la Iglesia, reflexionando sobre esto, escribe: «Es necesario acordarnos, cuando llamemos a Dios “Padre nuestro”, de que debemos comportarnos como hijos de Dios» (S. Cipriano de Cartago, De dominica Oratione, 11), y otro agrega: «No podéis llamar Padre vuestro al Dios de toda bondad si mantenéis un corazón cruel e inhumano; porque en este caso ya no tenéis en vosotros la señal de la bondad del Padre celestial» (S. Juan Crisóstomo, De angusta porta et in Orationem dominicam, 3). No se puede rezar a Dios como “Padre” y después ser duros e insensibles con los demás, sino que es importante dejarse transformar por su bondad, por su paciencia, por su misericordia, para reflejar como en un espejo su rostro en el nuestro.
Queridos hermanos y hermanas, la liturgia de hoy nos invita, en la oración y en la caridad, a sentirnos amados y a amar como Dios nos ama: con disponibilidad, discreción, cuidado mutuo, sin hacer cálculos. Pidamos a María que sepamos responder a la llamada, para manifestar la dulzura del rostro del Padre.
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Palabras después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy se celebra la V jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que tiene como tema “Feliz el que no ve desvanecerse su esperanza”. Veamos a los abuelos y a los mayores como testigos de esperanza, capaces de iluminar el camino de las nuevas generaciones. No los dejemos solos, sino que unámonos a ellos en una alianza de amor y oración.
Mi corazón está con todos aquellos que sufren a causa de los conflictos y la violencia en el mundo. En particular, rezo por las personas involucradas en los enfrentamientos en la frontera entre Tailandia y Camboya, especialmente por los niños y las familias desplazadas. Que el Príncipe de la Paz inspire a todos a buscar el diálogo y la reconciliación.
Rezo por las víctimas de la violencia en el sur de Siria.
Sigo con gran preocupación la gravísima situación humanitaria en Gaza, donde la población civil está aniquilada por el hambre y sigue expuesta a la violencia y la muerte. Renuevo mi sincero llamamiento al alto el fuego, a la liberación de los rehenes y al pleno respeto del derecho humanitario.
Toda persona humana tiene una dignidad intrínseca que le ha sido conferida por Dios mismo: exhorto a las partes implicadas en todos los conflictos a reconocerla y a poner fin a las acciones contraria a ella. Exhorto a negociar un futuro de paz para todos los pueblos y a rechazar todo lo que pueda perjudicarlo.
Encomiendo a María, Reina de la paz, las víctimas inocentes de los conflictos y los gobernantes que tienen el poder de ponerles fin.
Saludo a Radio Vaticana/Vatican News que, para estar más cercana a los fieles y peregrinos durante el Jubileo, ha inaugurado junto con L'Osservatore Romano, una pequeña sede bajo la columnata de Bernini. Gracias por el servicio en tantos idiomas, que lleva la voz del Papa al mundo. Y gracias a todos los periodistas que contribuyen a una comunicación de paz y de verdad.
Saludo a todos ustedes, provenientes de Italia y de muchas partes del mundo, en particular a los abuelos y abuelas de San Cataldo, a los frailes capuchinos jóvenes de Europa, a los chicos de la Confirmación de la Unidad pastoral Grantorto-Carturo, a los jóvenes de Montecarlo di Lucca y a los scouts de Licata.
I greet the faithful from Kearny (New Jersey), the Catholic Music Award group and the EWTN Summer Academy. I also greet with particular affection the young people from various countries who have gathered in Rome for the Jubilee of Youth, which begins tomorrow. I hope that this will be an opportunity for each of you to encounter Christ, and to be strengthened by him in your faith and in your commitment to following him with integrity of life.
Saludo con especial afecto a los jóvenes provenientes de diferentes países, reunidos en Roma para el “Jubileo de los Jóvenes. Espero que sea para cada uno ocasión para encontrar a Cristo y ser fortalecidos por Él en la fe y en el compromiso de seguirlo con coherencia.
Esta noche tendrá lugar la procesión de la Virgen “Fiumarola” por el río Tíber: ¡que los participantes en esta hermosa tradición mariana aprendan de la Madre de Jesús a practicar el Evangelio en la vida cotidiana!
¡A todos les deseo un feliz domingo!
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Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
La Liturgia de hoy nos recuerda la hospitalidad de Abraham y de su esposa Sara, y luego la de las hermanas Marta y María, amigas de Jesús (cf. Gn 18,1-10; Lc 10,38-42). Cada vez que aceptamos la invitación a la Cena del Señor y participamos en la mesa eucarística, es Dios mismo quien “pasa a servirnos” (cf. Lc 12,37). Sin embargo, nuestro Dios supo hacerse huésped primero, y también hoy está a nuestra puerta y llama (cf. Ap 3,20). Es sugerente que en la lengua italiana el huésped sea tanto el que acoge como el que es acogido. Así, en este domingo de verano podemos contemplar el juego de la acogida recíproca, fuera del cual nuestra vida se empobrece.
Es necesaria la humildad tanto para acoger como para ser acogido. Requiere delicadeza, atención, apertura. En el Evangelio, Marta corre el riesgo de no entrar plenamente en la alegría de este intercambio. Está tan concentrada en lo que tiene que hacer para acoger a Jesús, que corre el riesgo de arruinar un momento de encuentro inolvidable. Marta es una persona generosa, pero Dios la llama a algo aún más hermoso que la propia generosidad. La llama a salir de sí misma.
Queridos hermanos y hermanas, sólo esto hace florecer nuestra vida: abrirnos a algo que nos aparte de nosotros mismos y al mismo tiempo nos plenificque. Mientras que Marta se queja de que su hermana la ha dejado sola para servir (cf. v. 40), pareciera que María ha perdido el sentido del tiempo, conquistada por la palabra de Jesús. No es que sea menos concreta que su hermana, ni menos generosa, sino que ha aprovechado la oportunidad. Por eso Jesús reprende a Marta: porque se ha quedado fuera de una intimidad que también a ella le daría una gran alegría (cf. vv. 41-42).
El tiempo de verano puede ayudarnos a “bajar el ritmo” y a parecernos más a María que a Marta. A veces no nos permitimos los mejores momentos. Necesitamos gozar de tener un poco de descanso, con el deseo de aprender más sobre el arte de la hospitalidad. La industria de las vacaciones quiere vendernos todo tipo de experiencias, pero quizá no lo que buscamos. En efecto, todo encuentro verdadero no se puede comprar, es gratuito: sea el que se tiene con Dios, como el que se tiene con los demás, o incluso con la naturaleza. Se necesita solamente hacerse huésped: hacer espacio y también pedirlo; acoger y dejarse acoger. Tenemos mucho que recibir y no sólo que dar. Abraham y Sara, aunque eran ancianos, se encontraron fecundos cuando acogieron discretamente al Señor mismo en tres viajeros. También para nosotros, aún hay tanta vida por acoger.
Oremos a María Santísima, la Madre hospitalaria, que acogió al Señor en su seno y junto con José le dio un hogar. En ella resplandece nuestra vocación, la vocación de la Iglesia de seguir siendo una casa abierta a todos, para continuar acogiendo a su Señor, que pide permiso para entrar.
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Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas:
Esta mañana celebré la Eucaristía en la Catedral de Albano. Fue un momento significativo de comunión eclesial y encuentro con la comunidad diocesana.
Agradezco a Su Excelencia Mons. Viva que está aquí presente y a todos los que han trabajado para organizar esta hermosa celebración. Gracias a toda la comunidad diocesana.
En estos días también continúan llegando noticias dramáticas de Oriente Medio, en particular de Gaza.
Expreso mi profundo pesar por el ataque del ejército israelí contra la parroquia católica de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza, que como saben del jueves pasado, causó la muerte de tres cristianos y heridas graves a otros. Rezo por las víctimas, Saad Issa Kostandi Salameh, Foumia Issa Latif Ayyad y Najwa Ibrahim Latif Abu Daoud, y estoy especialmente cerca de sus familias y de todos los feligreses. Lamentablemente, este acto se suma a los continuos ataques militares contra la población civil y los lugares de culto en Gaza.
Pido una vez más el fin inmediato de la barbarie de la guerra y que se llegue a una resolución pacífica del conflicto.
Apelo a la comunidad internacional a que respete el derecho humanitario y la obligación de proteger a los civiles, así como la prohibición de los castigos colectivos, el uso indiscriminado de la fuerza y el desplazamiento forzado de la población.
A nuestros queridos cristianos de Oriente Medio les digo: comparto su sentimiento de lo poco que se puede hacer en esta situación tan dramática. Están en el corazón del Papa y de toda la Iglesia. Gracias por su testimonio de fe. Que la Virgen María, mujer de Oriente, aurora del nuevo Sol que ha surgido en la historia, los proteja siempre y acompañe al mundo hacia el amanecer de la paz.
Saludo a todos ustedes, fieles de Castel Gandolfo y a todos los peregrinos aquí presentes.
Extiendo mi saludo a los jóvenes participantes en la peregrinación organizada por la Catholic Worldview Fellowship, que visitan Roma tras varias semanas de oración y formación.
Agradezco al Foro Internacional de Acción Católica por patrocinar el “Maratón de Oración por los Gobernantes”. Cada uno de nosotros, desde las 10:00 a las 22:00 hs. de esta noche, está invitado a detenerse un minuto para orar, pidiendo al Señor que ilumine a nuestros gobernantes y les inspire proyectos de paz.
En las últimas semanas, varias familias del Movimiento de los Focolares han estado en Loppiano para la “Escuela Internacional de Familias Nuevas”. Ruego para que esta experiencia de espiritualidad y fraternidad los fortalezca en su fe y los llene de alegría al acompañar espiritualmente a otras familias.
Saludo a los estudiantes, profesores y personal del Instituto Católico de Tecnología, ubicado aquí mismo en Castel Gandolfo; saludo al Grupo Scout Agesci Gela 3, que participa en la peregrinación jubilar que concluirá ante la tumba del beato Carlo Acutis; saludo asimismo a los jóvenes de Castello di Godego, que participan en una experiencia de servicio con Cáritas Roma; saludo a los fieles de Palermo y Sarsina.
También están presentes los miembros del Grupo Folklórico “'O Stazzo”, así como la Banda de Música de Alba de Tormes.
Dentro de unos días, regresaré al Vaticano después de estas dos semanas aquí en Castel Gandolfo. Les agradezco su acogida y les deseo a todos un feliz domingo.
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
El Evangelio de hoy comienza con una hermosa pregunta dirigida a Jesús: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?» (Lc 10,25). Estas palabras expresan un deseo constante en nuestra vida, el deseo de salvación, es decir, de una existencia libre del fracaso, del mal y de la muerte.
Lo que el corazón del hombre espera se describe como un bien que se “hereda”. No se trata de conquistarlo por la fuerza, ni de implorarlo como siervos, ni de obtenerlo por contrato. La vida eterna, que sólo Dios puede dar, se transmite al hombre en herencia como de padre a hijo.
Por eso, a nuestra pregunta, Jesús responde que para recibir el don de Dios hay que acoger su voluntad. Como está escrito en la Ley, «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón […] y a tu prójimo como a ti mismo» (Lc 10,27; cf. Dt 6,5; Lv 19,18). Al hacerlo, correspondemos al amor del Padre: la voluntad de Dios es, de hecho, esa ley de vida que Dios practica primero con nosotros, amándonos con todo su ser en su Hijo Jesús.
Hermanos y hermanas, ¡mirémoslo a Él! Jesús es la revelación del verdadero amor hacia Dios y hacia el hombre. Amor que se da y no posee, amor que perdona y no exige, amor que socorre y nunca abandona. En Cristo, Dios se ha hecho prójimo de cada hombre y cada mujer; por eso, cada uno de nosotros puede y debe convertirse en prójimo de quienes encuentra en el camino. Siguiendo el ejemplo de Jesús, Salvador del mundo, también nosotros estamos llamados a llevar consuelo y esperanza, especialmente a quienes están desanimados y decepcionados.
Por lo tanto, para vivir eternamente no es necesario engañar a la muerte, sino servir a la vida, es decir, cuidar de la existencia de los demás en el tiempo que compartimos. Esta es la ley suprema, que está por encima de cualquier norma social y le da sentido.
Pidamos a la Virgen María, Madre de misericordia, que nos ayude a acoger en nuestro corazón la voluntad de Dios, que siempre es voluntad de amor y de salvación, para que seamos cada día artífices de paz.
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Palabras después de la oración del Angelus
Queridos hermanos y hermanas:
Me siento contento de estar aquí con ustedes, en Castel Gandolfo, para disfrutar de unos días de descanso. Saludo a las autoridades civiles y militares presentes y les agradezco a todos ustedes su cálida bienvenida.
Ayer, en Barcelona, fue beatificado Licarione May (cuyo nombre de pila era Francesco Beniamino), fraile del Instituto de los Hermanos Maristas de las Escuelas, asesinado en 1909 por odio a la fe. En medio de circunstancias hostiles, vivió con dedicación y valentía su misión educativa y pastoral. El testimonio heroico de este mártir sea un estímulo para todos, en particular para quienes trabajan en la educación de los jóvenes.
Saludo a los participantes del curso de verano de la Academia Litúrgica provenientes de Polonia; mi pensamiento se dirige también a los peregrinos polacos, que hoy participan en la Peregrinación Anual al Santuario de Częstochowa.
Hoy finaliza la peregrinación jubilar de la diócesis de Bérgamo. Saludo a los peregrinos que, junto con su obispo, han ido a Roma para atravesar la Puerta Santa.
Saludo a la comunidad pastoral Beato Agustín de Tarano del Colegio San Agustín de Chiclayo, Perú, también en Roma para celebrar el Jubileo. Saludo a los peregrinos de la Parroquia de San Pedro Apóstol de la diócesis de Alcalá de Henares, que celebran los 400 años de fundación de la parroquia; a las Legionarias de María, procedentes de Uribia-La Guajira, en Colombia; a los miembros de la Familia del Amor Misericordioso; al Grupo Scout Agesci Alcamo 1; y, por último, a las monjas agustinas en formación aquí presentes.
Doy la bienvenida al coro de chicos de la Académie Musicale de Liesse, de Francia. Gracias por su presencia y por el compromiso que mantienen con el canto y la música.
Entre nosotros se encuentran 100 alumnos del curso de la Escuela de Carabineros de Velletri, dedicada al venerable Salvo D’Acquisto. Saludo al comandante, junto con los oficiales y suboficiales, y los animo a continuar su preparación al servicio de la patria y de la sociedad civil. ¡Gracias! ¡Un fuerte aplauso para estos servidores!
Durante los meses de verano se llevan a cabo numerosas iniciativas con niños y jóvenes, y me gustaría dar las gracias a los educadores y animadores que se dedican a este servicio. En este contexto, deseo recordar la importante iniciativa del Giffoni Film festival, que reúne a jóvenes de todo el mundo y que este año estará dedicado al tema «Volverse humanos».
Hermanos y hermanas, no olvidemos rezar por la paz y por todos aquellos que, debido a la violencia y la guerra, se encuentran en una situación de sufrimiento y necesidad.
¡Les deseo un buen domingo a todos!
El día 24 de julio, a las 8:45 se concentraron en la Puerta Baja de la Plaza de la Basílica-Catedral de Nuestra del Pilar, componentes dela Brigada Aragón I,estando al frente el Excmo. Señor General Jefe de la misma, D. Guillermo Pablo García del Barrio Díez, al que acompañaban los Ilmos. Señores Coroneles del Regimiento España 11 y Pavía 4, D. Javier Fernández Guillén y D. Víctor Manuel Vela Rodríguez, siendo recibidos por el Ilmo. y Rvdmo. Señor Deán de las Catedrales de Zaragoza, D. Juan Sebastián Teruel Pérez.
El Arzobispo Castrense de España, don Juan Antonio Aznárez Cobo, ha recibido esta mañana en la sede del Arzobispado, la visita del sacerdote católico libanés don Pierre el Rahi, que se encuentra de visita en nuestro país.
A su llegada, ha mantenido un encuentro con Monseñor Aznárez, en el que le ha enumerado la labor y actividades pastorales que se realizan en su parroquia, que se encuentra en la zona de responsabilidad del contingente español desplegado en la misión en el Líbano.
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