A la celebración asistieron el Vicario General del Arzobispado, el Vicario de la Armada, el Rector del Seminario Castrense, siete capellanes castrenses y dos sacerdotes de las diócesis vecinas, asimismo seminaristas que ayudaron a solemnizar la celebración. En cuanto a mandos militares estuvieron presentes el General Jefe de la 3ª Subinspección del Ejército, el General Jefe de la Guardia Civil de la Zona Cataluña así como representantes del Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional.
En la homilía el Arzobispo castrense agradeció a Don Javier su disponibilidad a asumir esta nueva misión y le invitó a ser el primer servidor de los servidores de la paz; también aprovechó para agradecer el desvelo de los militares y miembros de los cuerpos de seguridad del Estado que protegen a los ciudadanos y garantizan poder vivir en paz y libertad.
La sagrada liturgia estuvo exquisitamente cuidada y contó con la colaboración de los miembros de la Orden Constantiniana y del coro del colegio del Pinar de las Hijas de Nuestra Señora de Sagrado Corazón.
Al finalizar Don Javier dirigió unas palabras de agradecimiento a todos cuanto habían participado, en especial al Arzobispo por tantas muestras de cariño, a los sacerdotes que se habían generosamente desplazado para esa ocasión visualizando la unidad del presbiterio castrense y a sus nuevos feligreses por la acogida que le habían prestado.

