El ayuno, la abstinencia, las obras de piedad, cobran pleno significado cuando nos ayudan a comprender el sentido de los bienes y el porqué del saber compartirlos con los descartados y desposeídos de la sociedad. Preparan nuestros corazones y nos enseñan, sin pudor ni miedos, a saber arrodillarnos ante los últimos y comprender e imitar a Cristo, Hermano mayor, que se pone al servicio de todos empujado por amor, el amor a los hombres por los que llega al sacrificio de si mismo en la cruz.
Caritas Castrense es un medio más en nuestra comunidad para acercarnos y arrodillarnos ante los pobres, nuestros hermanos. Debe ser cauce para compartir con ellos y expresión del amor fraterno que se manifiesta en el “servicio”, a imitación de Jesús, que en el Jueves Santo se parte, reparte y comparte para todos.
Caminando hacia el Reino, en el que nos sabemos resucitados con Cristo, hagámoslo juntos, ayudándonos unos a otros, sobre todo, atendiendo y levantando a los caídos, limpiando y curando sus heridas. Para que una vez en la meta, junto al Padre, nos sentemos en su mesa en la que ya no habrá sufrimiento, ni llanto, ni dolor.
Que la contribución o aportación que se haga el Jueves Santo a favor de los necesitados a través de Caritas Castrense, sea realmente testimonio del amor compartido de nuestras comunidades y de nuestros fieles.
Francisco José Bravo Castrillo
Delegado Episcopal de CC

