Como casi ya profesionales, han realizado unas jornadas agotadoras de intenso trabajo manual codo con codo con las fuerzas del orden, parroquias, militares, bomberos, muchos compañeros guardias civiles y, sobre todo, con los vecinos afectados. Además, en no pocas ocasiones – ante el ingente número de voluntarios llegados de toda España – coordinaban la acción de los que, a pesar de su buena intención, no sabían qué hacer desbordados por el trabajo o su inexperiencia. La iniciativa y el bien hacer de la guardia civil ha quedado patente una vez más. Con todo, es una gota de agua en el océano de la catástrofe que ha supuesto la DANA en toda la Comarca.
Hay que agradecer su ayuda a todos lo que han aportado víveres, material, herramientas y transporte para ser sus manos despegados en la zona. Un agradecimiento singular al pueblo de Guadassuar por su acogida y sus cuidados sin los cuales hubiera sido muy distinto el desarrollo del trabajo realizado.

