Los Triduos fueron oficiados por el capellán castrense Marcos J. Albertos, y el tema a tratar en ellos fue el amor es servicio. En sus homilías, el páter manifestó como debemos abrir nuestros corazones al amor de Cristo, y a su vez, estar dispuestos a ayudar a las personas necesitadas de nuestro entorno. Este amor, debe ser un amor desinteresado, sin esperar nada a cambio.
Los asistentes al Triduo fueron el personal del Regimiento, encabezados por el Coronel Jefe José Luis Heredero Guaza, el General Jefe del Estado Mayor del Mando de Canarias, Ramón Armada, generales, coroneles y mandos destinados en la plaza de Tenerife; miembros de la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, integrantes de la Asociación de Señoras de Santa Bárbara y los feligreses de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna.
Al término de las mismas, se dio a venerar la reliquia de Santa Bárbara que descansa en la capilla del Acuartelamiento de Los Rodeos, y se les obsequió a todos con la estampa del Triduo.
Cabe reseñar que el primer día fue amenizado por el coro Sueños de Anaga, y los dos siguientes días por el por el organista y gran amigo del Regimiento Don Carlos Ule.

