Durante la homilía, el páter Marcos recordó la grandeza del espíritu legionario, fundamentado en la entrega, el sacrificio y la hermandad, y lo vinculó con el mensaje evangélico de amor y servicio que la Eucaristía actualiza en cada celebración. Subrayó que, al igual que Cristo se entrega en el altar por nosotros, así también los legionarios están llamados a vivir su vida como una ofrenda en favor de la patria y de sus hermanos. Invitó a los presentes a mantener viva la fe y los valores que han cimentado la Legión, agradeciendo a Dios por tantos hombres que han servido con honor bajo el sagrado emblema.
Al término de la Eucaristía, en el patio de armas del museo, tuvo lugar un emotivo acto militar. El general retirado Morales dirigió unas sentidas palabras a los presentes, resaltando la importancia de no olvidar la historia y el espíritu que han forjado a la Legión. Seguidamente se realizó el homenaje a los caídos, en el que el páter Marcos rezó un responso en memoria de aquellos que entregaron su vida, recordando que su sacrificio permanece vivo en la memoria de todos.
Finalmente, los asistentes compartieron el tradicional brindis por Su Majestad el Rey y por la creación de la Legión, poniendo así el broche de oro a una jornada de recuerdo, fraternidad y orgullo legionario.

