La misa, dio comienzo a las 19 horas, y fue amenizada por un quinteto de la Unidad de Música del Mando de Canarias, y por una soprano, integrante de la Asociación de las Damas de la Inmaculada, que interpretó un “Ave María”.
La oración de los fieles, fue leída cada una por un miembro de los diferentes Cuerpos de Seguridad del Estado. Al igual que el momento de las ofrendas, tras ser ofrecido el pan y el vino, se ofrecieron diferentes objetos de valor para cada una de las unidades y cuerpos, como prendas de cabeza, emblemas y cascos.
En su homilía, el páter Marcos J. exaltó la figura de la Virgen de Candelaria como madre y luz que une al pueblo canario, recordándonos su cercanía constante y su papel de guía espiritual en los momentos difíciles. Además, también invitó, especialmente a toda la comunidad castrense, para custodiar no solo la paz y la seguridad, sino también la fe, la justicia y la fraternidad, siendo portadores de la luz de Cristo en la sociedad.
En los momentos finales de la misa, se realizó un pequeño acto a los caídos,r. en el cual, el teniente general y el general la Guardia Civil, Don Juan Hernández Mosquera depositaron una corona de laurel en una tumba que se encuentra en uno de los laterales de la iglesia, donde descansan los restos de personas célebres, como Teobaldo Power y Lugo-Viña o el General Antonio Gutiérrez.
La Eucaristía en honor a la Virgen de Candelaria se convirtió en un acto profundamente emotivo para la comunidad castrense, que encontró en ella un espacio de fe, unión y gratitud. La amplia asistencia de personal militar, autoridades y fieles llenó la iglesia de la Concepción, reflejando el afecto y la devoción que la Patrona de Canarias despierta entre los hombres y mujeres que sirven a España desde las Islas. Fue, sin duda, una celebración que reforzó los lazos entre la fe, el deber y el espíritu de servicio que caracteriza al colectivo militar.

