El Arzobispo Castrense, Juan del Rio que se encontraba en Sevilla donde ayer por la tarde presidió los actos en la sede del CEU- de San Pablo- Andalucía, con motivo del 60 aniversario de la fundación de la Escuela de Magisterio Marcelo Spinola donde fue profesor varios años.
A las 10:00 h el Arzobispo Castrense se entrevistó con el Arzobispo de Sevilla Monseñor Asenjo.
Posteriormente paso a la Iglesia del Sagrario de la Catedral, donde acompañado de los Capellanes Castrenses, Cristobal Roa y Carlos García Jaraque, fue saludando a sus antiguos compañeros de la Diócesis de Sevilla.
A las 11: 00 h dió lugar la Conferencia al clero Hispalense, siendo presentado el Sr. Arzobispo por el Obispo auxiliar de Sevilla.
En su disertación Monseñor Del Río resaltó ente otras cosas como el eminente predicador de Andalucía y Extremadura se sentía "pregonero", "mensajero", "notario" y "embajador" del único misterio salvador que es Cristo Sacerdote. "Así como nos hizo hijos siendo Él Hijo, y sacerdote siendo Él Sacerdote, hízonos Él... palabra viva y eficaz para dar vida a los que la oyeren". Por tanto: "No miremos a otra parte sino a la gloria de Dios, y ésta busquemos, y de esta manera seamos pregoneros ... Fidelísimo fue Cristo al Padre, cuya gloria siempre predicó y buscó ... y así los predicadores de Cristo, su gloria han de predicar y a Él referir todo lo que bien obran y hablan, para que así sean coronados por Él, como Él lo fue del Padre".
Para el anuncio de tan gran Misterio, el predicador ha de estar "templado antes de subir al púlpito", con particular "disposición y santificación", "pues el oficio de predicador es de mayor peligro y pide mayor santidad"35. Esta disposición del predicador a ser primero oyente que "voz", hace que aquel que posee el oficio de proclamar tenga "amor de Dios y del prójimo", que "sea hombre de paz", y que no vaya "cargado de subsidios temporales", que sepa de "remediar ánimas". Porque no se "engendra hijos con palabra pomposa y compuesta", más bien ofreciendo la vida a Dios por aquellos que escucharan su "voz", cuyo "sonido" es el "amor vivido".
El Apóstol de Andalucía fue un auténtico pionero de la pastoral de la educación y de la cultura, de tanta importancia en nuestros días.
Característica muy destacada de toda su vida fue la pobreza personal y el amor a los pobres. Cuando celebró su Primera Misa en Almodóvar del Campo, festejó el acontecimiento repartiendo entre los necesitados los bienes heredados de su familia, muy acomodada.
La recia espiritualidad avilista no deja espacio para el rigorismo, para el laxismo y para los escrúpulos. Es en el epistolario donde aparece más explícitamente el tema de la tribulación interior que significa los escrúpulos, para salir de ellos, nuestro autor insistirá en la confianza en el Señor y lanzarse por el camino del amor.
El arzobispo fue despedido calidamente por sus antiguos compañeros del presbiterio hispalense.

