Fue el parque Nacional de los lagos de Plitvice donde gozamos de la belleza de sus cataratas , la limpieza de sus lagos y el verdor de su paisaje que nos predispuso a celebrar la Eucaristía en la Catedral de Zagreb con mayor agradecimiento.
Continuando nuestra peregrinación llegamos a Mostar, muy conocida por nuestros Capellanes Castrenses en su acompañamiento y servicio a nuestros Ejército durante su permanencia y reconstrucción de dicha población. No faltó nuestro recuerdo, agradecimiento y oración por nuestros militares caídos en acto de servicio en aquellas tierras.
Y como había que proseguir, nuestra próxima parada Medjugorje donde celebramos la Eucaristía y os pusimos a todos bajo la protección de la Virgen,(Medjugorje “entremontañas”) , entre las Manos de la Señora.
Pero nuestra peregrinación terminaba eb “la perla del Adrático”, Dubrovnik. Hay que visitar esta ciudad para entender porqué es la “ joya del Adrático”. Y para que pudiésemos cantar las alabanzas del Señor y las sevillanas y jotas de nuestros peregrinos nada mejor que pedir la protección y Bendición del Patrono de Dubrovnik, S. Blas; después de celebrar la Eucarístía se bendijo las gargantas de los peregrinos con vela en forma de U, alrededor de la garganta de cada uno.

