El Arzobispo Castrense en su homilía partió de la última estrofa del himno de caballería: “Santiago y cierra España” diciendo como en ocasiones, esta expresión valerosa y militar, ha sido mal interpretada. Ella no quiere decir que nuestra Nación pierda la dimensión universal a la que siempre ha estado llamada y que lo ha demostrado históricamente. Su verdadero sentido es reconocer como la devoción al apóstol Santiago ha ayudado en muchas ocasiones en la lucha en favor de la integridad, unidad e independencia de España. Con ello, se expresa cómo la fe cristiana vertebra la diversidad y unidad de los pueblos de España. Además esta tradición católica genera cultura y convivencia pacífica.
En un segundo momento, Monseñor del Río expuso como la fe del amigo de Jesús, el Apóstol Santiago, es fuente de libertad y de realización humana. Dios no es un impedimento para la milicia, sino todo lo contrario, redimensiona los valores castrenses en el horizonte de lo infinito.
Por ultimo expuso, como este testigo predilecto de la vida y de la obra de Jesús de Nazaret se convierte en columna del nuevo pueblo de Dios que nace en el acontecimiento de la muerte y resurrección de su maestro el señor Jesús.
Concluyo haciendo una llamada a sentirnos orgullosos de pertenecer a esta tradición cristiana e hispánica y a la vez a ser “discípulos misioneros” del evangelio, como lo fue nuestro patrón el Apóstol Santiago.
La misa solemne fue concelebrada por el Rector del Seminario y ayudada por algunos seminaristas. La parte musical estuvo a cargo como es habitual de organista Omar y de la soprano Elisa.
Después de la celebración hubo unos momentos de confraternización en los salones de la cripta de la Catedral.

