Los hemos encomendado al Dios, de la misericordia, para que les reciba, en su gloria. Esperamos que sus vidas, segadas injustamente, florezcan, en el fruto maduro de la vida eterna, recibiendo la corona de la vida, que el Señor nos tiene prometida.
Del mismo modo, hemos tenido presentes, en nuestra oración, a todos los heridos, para que se restablezcan lo antes posible.
Hemos pedido, también, por los que arriesgan su vida, todos los días, desde los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, para protegernos a todos.
Con fervor e insistencia, hemos implorado el precioso don de la paz, para España y para todos los pueblos, de la tierra.
Que el Señor se apiade de nosotros y nos libre de la plaga terrible del terrorismo.
Manuel Redondo Moreno, Párroco castrense de Baleares
Palma de Mallorca, 20 de Agosto de 2016

