Con esta actividad, los jóvenes tuvieron la oportunidad de conocer cómo es la vida en una base militar. La jornada del sábado comenzó con una marcha a pie desde su sede, el colegio “Santa María la Blanca”, en el madrileño barrio de Montecarmelo, hasta el campo de maniobras de la Brigada, donde los militares les esperaban con un programa de instrucción y adiestramiento. Éste incluyó diferentes pruebas y ejercicios tácticos, tanto durante el día como durante la noche, que los niños cumplieron con gran entusiasmo y excelente disposición.
Al caer la tarde, los scouts recibieron teóricas y realizaron instrucción nocturna con juegos y actividades para aprender a sobrevivir en el campo. Agotados por todas las experiencias, los chavales pernoctaron en los hangares del segundo escalón de carros y repusieron fuerzas para el día siguiente. No obstante, los más mayores establecieron un turno de guardia nocturna digno de unas maniobras militares. A la mañana siguiente, al toque de diana se despertaron sorprendidos, pero mostrando una actitud ejemplar, aplaudiendo al corneta tras su toque.
La jornada del domingo incluyó la visita a la exposición estática de vehículos acorazados y, a media mañana, los padres de los jóvenes scouts se acercaron a la base, encantados de que sus hijos pudieran vivir una experiencia así y transmitiendo al personal de guardia de la Brigada muestras de agradecimiento por el trato recibido.
Todos juntos visitaron el Museo de Medios Acorazados, la Sala Histórica del Regimiento “Asturias” nº 31 y, tras escuchar misa en la ermita de la Inmaculada e inmortalizar el momento con una foto de familia, concluyeron la jornada con un almuerzo informal en la Cantina del 50 Aniversario.

