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Carta del Sr. Arzobispo Castrense con motivo del comienzo del Curso Pastoral 2023-2024

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Un servicio a la alegría

Comienzo del curso pastoral 2023-24

“Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él. La tarea del pastor, del pescador de hombres, puede parecer a veces gravosa. Pero es gozosa y grande, porque en definitiva es un servicio a la alegría, a la alegría de Dios que quiere hacer su entrada en el mundo”

                          (Benedicto XVI, Homilía de inicio del ministerio petrino)

Queridos capellanes castrenses, capellanes de la Policía Nacional, sacerdotes colaboradores y fieles todos:

Os escribo al comienzo de este nuevo curso pastoral para saludaros y compartir con vosotros la alegría de nuestra elección. Como bien sabéis, Dios nos ha elegido no porque seamos mejores que nadie, sino por pura gracia, pues, no elige a los capaces, sino que capacita a los que elige.

Este es el cimiento firme de nuestra vocación y de nuestra alegría. Edificando nuestra vida sobre la roca firme de la Palabra de Dios acogida y puesta en práctica, en comunión con Dios y con los hermanos, no solo podemos hacer frente a todos los problemas y desafíos, sino que, además, estamos en condiciones de acompañar en sus pruebas y dificultades a los que el Señor nos confía.

Dada la importancia de la primera sesión del Sínodo de los Obispos que se desarrolla del 4 al 29 de octubre, os animo a tenerlo muy presente en vuestras oraciones y en la Eucaristía. Oremos todos, fieles y sacerdotes, para que los convocados acojan con docilidad y gratitud lo que el Espíritu Santo quiere regalar a la Iglesia.

Y pidamos para nosotros, los sacerdotes, el don de aprender también a vivir nuestro ministerio cada día más sinodalmente, es decir, atentos a las mociones del Espíritu Santo y en comunión activa con el obispo, nuestros hermanos en el ministerio y los fieles a nosotros encomendados.

También quiero haceros partícipes de una alegría y de una preocupación.

La alegría es la reciente ordenación presbiteral de uno de nuestros seminaristas: Óscar Martín Feito. Demos gracias a Dios por ello y sostengámoslo en este inicio de su ministerio con nuestra oración.

La preocupación es el menguado número de seminaristas con que contamos este año. Seis son los que actualmente viven y se forman en nuestro Seminario. Seis, de los cuales unos cuantos serán ordenados seguramente durante este curso pastoral.

Sabemos bien que cada vocación al sacerdocio es un regalo del Cielo. Por eso, os propongo intensificar nuestra oración por ellos y por los que Dios quiere llamar a servirle también como capellanes castrenses. Con tal fin os enviamos unos modelos de oración que os pueden servir para presentar esta intención a nuestro Señor tanto en la Misa como en el rezo de Laudes y Vísperas. No tengáis miedo a hablar de esta vocación y a proponérsela a cuantos penséis que el Señor puede estar llamando. También os animo a ofrecer ayunos y sacrificios por esta intención. Normalmente, no hay que romperse mucho la cabeza para encontrar el modo de hacerlo. La vida de cada día nos ofrece múltiples ocasiones de ofrecer un malestar, un dolor, una incomodidad, una oportunidad de no responder al mal con mal, de no pensar ni hablar mal de alguien, de perdonar una ofensa, de no sembrar cizaña, etc. Todo por esta intención.

Como bien sabéis, la conversión es tarea de todos los días, la principal. Acojamos agradecidos esa llamada del Señor. No hay mejor manera de promocionar las vocaciones, queridos sacerdotes, que vivir con humildad confiada y con alegría nuestro sacerdocio. Entonces descubrimos que nuestra pequeñez y nuestros medios limitados no son un problema. Santa Teresa de Lisieux lo expresa muy bien: “Lo que agrada a Dios de mi pequeña alma es que ame mi pequeñez y mi pobreza. Es la esperanza ciega que tengo en su misericordia”.

Dios es misericordioso y fiel. Esta verdad es nuestro seguro de vida. Permitidle que os perdone setenta veces siete, para poder empezar a pensar en hacer lo mismo con los que os han ofendido u os ofenderán en el futuro. Recreaos en su misericordia para poder ser, como Él, misericordiosos.

Me tenéis a vuestra entera disposición.

Os encomiendo y me encomiendo a vuestras oraciones.

Un abrazo fraterno.

Madrid, a 4 de septiembre de 2023

Memoria de San Francisco de Asís

¡Paz y Bien!

Fdo. Juan Antonio Aznárez Cobo

 

 

 

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