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Noticias del Arzobispado Castrense

Celebración de San Juan de Capistrano, patrón de los capellanes militares en la Catedral de las Fuerzas Armadas

El Arzobispo Castrense de España, Monseñor Juan del Rio, ha presidido en la mañana de hoy en la Catedral de las Fuerzas Armadas la Eucaristía celebrada en recuerdo de San Juan de Capistrano, patrón de los capellanes, y se ha llevado a cabo la inhumación de los Vicarios Generales Castrenses Monseñor Luis Alonso de Muñoyerro y Fray José López Ortiz.

Con anterioridad el Vicario General, D. Pablo Panadero, pronunció una conferencia sobre la vida y obra de los dos Vicarios Generales Castrenses haciendo hincapié en la escrupulosidad con que desarrollaron su apostolado entre los militares.

La Santa Misa fue concelebrada por el Cardenal Arzobispo Emérito D. José Manuel Estepa, el equipo de gobierno del Arzobispado, el Rector del Seminario “Juan Pablo II”, una amplia representación de capellanes destinados en unidades de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil y  Policía Nacional asi como de la colaboración de los seminaristas.

En la homilía Monseñor Juan del Río, dijo que la muerte es la victoria en aquellos que no creen, sin embargo, los creyentes saben que existe resurrección y la vida eterna como es el caso de los dos Arzobispos Castrenses, en la terminología actual, a los que vamos a enterrar en su Catedral.

Tanto Monseñor Luis Alonso Muñoyerro como a Fray José López Ortiz les tocó vivir una época marcada por el Concilio Vaticano II, que supuso, una transformación en la Iglesia, que a partir de ahí dio mucha más importancia a los laicos. A D. Luis Alonso Muñoyerro le correspondió estructurar a la Jurisdicción Castrense dentro de Nuestra Iglesia, impulso que continuó D. José López Ortiz con sabiduría.

San Juan de Capistrano nació en Abrucio (Italia) en 1386, desde primera hora mostró gran facilidad para los estudios de tal manera que se graduó en la Universidad de Perugia y consiguió el título de juez con 26 años. Tras su paso por el monasterio de Monteripido, donde fue discípulo de San Bernardino de Siena, fue ordenado sacerdote e inició su predicación por distintos países de Europa, labor que ejerció de forma ininterrumpida durante 40 años. Además organizó diversas obras de caridad que se plasmó en la fundación de hospitales y trabajos sociales.

Con sus sermones contribuyó en parte a la victoria de la cristiandad en la batalla de Belgrado, en 1456, por lo que se le consideró “Salvador de Europa”.

Tras la Misa se llevó a cabo la inhumación de los restos mortales de los Vicarios Generales Castrenses Monseñor Luis Alonso Muñoyerro, hasta ayer enterrado en la Catedral de San Isidro, y Fray José López Ortiz al que se le ha cambiado de ubicación dentro del propio Templo.

Monseñor Luis Alonso Muñoyerro, ejercicio como titular de la antigua Vicaria General Castrense, antecedente inmediato del actual Arzobispado, entre 1951 y 1968, cargo al que accedió siendo la cabeza visible del Obispado de Sigüenza.

Monseñor  Muñoyerro nació en Trillo en 1888, fue estudiante de los Seminarios de  Sigüenza y Toledo, consiguió los doctorados en Teología y en Derecho Canónico, por la Universidad de Comillas. Ejerció como párroco por primera vez en Navalcarnero (Madrid), después ocupó diversos cargos en la Diócesis de Madrid y fue profesor de los seminarios de Alcalá de Henares y de Madrid. Nombrado obispo de Sigüenza, tomó posesión de su nuevo cargo en 1944, pasando más tarde, en 1951, a ser nombrado Vicario General Castrense puesto que mantuvo hasta su fallecimiento en 1968. Durante este periodo participó en el Concilio Vaticano II.

Fue un gran estudioso de la deontología desde el punto de vista cristiano en la Medicina y la Farmacia, de esta última alcanzó a ser académico de número de su Real Academia, gracias a los libros que publicó sobre el tema, entre ellos “Moral médica en los sacramentos de la Iglesia”, el “Código de deontología médica” y muy en especial la “Historia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares”.

Fray José López Ortiz nació en San Lorenzo de El Escorial en 1898, desde un primer momento obtuvo unas calificaciones sobresalientes en los estudios. Muy joven ingresó en el Seminario de Madrid donde estudió Filosofía y otras materias eclesiásticas en las que alcanzó también excelentes resultados. Tras ser ordenado inició los estudios de Derecho en la Universidad Central de Madrid donde se doctoró en 1931.

Fue profesor en el Colegio de San Agustín de Madrid hasta que ganó por oposición la cátedra de Historia del Derecho de la Universidad de Santiago, regresando después a Madrid para ejercer como auxiliar de la misma materia en la Universidad Central.

Tuvo la oportunidad de ampliar estudios en Alemania, cuya lengua conocía ampliamente, y ofreció alguna conferencia en la Soborna de París. A continuación, como consecuencia de su brillante labor académica y científica, además de los vastos conocimientos que poseía en Derecho y en la cultura árabe, provocaron que fuese reclamado para ejercer diversos cargos en diversas instituciones culturales y docentes.  

Dentro de la Provincia Agustiniana fue Definidor, nombrado en el Capítulo de 1943. En el ejercicio de este cargo fue consagrado Obispo de Tuy en septiembre de 1944, en la Real Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Ese mismo año fue nombrado Presidente de la Sección de Historia del Derecho en el Instituto de Estudios Jurídicos y en 1947 tomó posesión como académico de número en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación,

En el año 1951 fue nombrado Vicepresidente segundo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; en 1954, académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y en diciembre de 1959, Prelado asistente al Solio Pontificio por el Papa Juan XXIII.  

Como obispo de Tuy-Vigo fue padre conciliar en el Concilio Vaticano II. En 1969, y hasta 1977, fue nombrado Vicario General Castrense, murió en Madrid el 4 de marzo de 1992.

Al finalizar la ceremonia,  el Arzobispo Castrense impuso la Gran Cruz Fidlitas al Capellán D. Francisco Olivares como reconocimiento por su trabajo, dedicación y constancia, como Delegado de Peregrinaciones Militares.

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