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Noticias del Arzobispado Castrense

El Arzobispo de la Diócesis de Mérida-Badajoz visita la Brigada “Extremadura” XI

El Arzobispo de Mérida-Badajoz D. Celso Morga Iruzubieta visitó el pasado miércoles 25, la Brigada “Extremadura” XI y la Base "General Menacho", situada en Botoa (Badajoz); celebrando una Eucaristía a la que asistieron los miembros del contingente BRILIB XXVIII, que en las próximas semanas partirá hacía Líbano.

El General Jefe de la Brigada Francisco José Dacoba Cerviño, junto con los diferentes Jefes de las Unidades; y el capellán de la misma recibieron al Arzobispo que llegó a la Base acompañado del secretario Canciller de la Diócesis de Mérida Badajoz, el jefe de Protocolo de dicha Diócesis; y el secretario particular del Arzobispo, para iniciar la visita programada.

En primer lugar visitó el Centro de Educación Infantil, donde su directora le mostró las distintas aulas y le presentó a profesores y alumnos. Seguidamente saludó al personal del equipo médico, visitando algunas dependencias del botiquín.

Prosiguió la visita con una exposición práctica del simulador de Torre, con el que cuenta la Brigada, para finalizar con una exhibición estática de vehículos pesados.

Momento especial fue la celebración de una Misa de campaña, en la que se bendijo una imagen de Ntra. Sra. de Guadalupe, patrona de Extremadura. Esta imagen de la Virgen acompañará a la Brigada en las distintas misiones que realice en el extranjero.

Al finalizar la Misa, el Coronel Jefe del Contingente Francisco Javier Romero Marí, agradeció la entrega de esta imagen que será guía y protectora de la BRILIB XXVIII.

Durante la Eucaristía el Arzobispo pronunció la siguiente homilía:

 “A quien mucho se le dio mucho se le reclamará”. Son palabras del Señor en el Evangelio de hoy que nos ponen delante nuestra responsabilidad en este mundo. Somos administradores, que un día daremos cuenta de nuestra administración ante el Señor. No somos dueños absolutos de nuestra vida.

Estoy muy contento de estar hoy entre vosotros para iniciar esta nueva misión en el Líbano y bendecir esta imagen de la Virgen de Guadalupe que os acompañará como madre en vuestros trabajos. Os saludo con gran afecto.

Hay mucha violencia y fuerzas disgregadoras del mal en el mundo. Vosotros sois testigos. Vais allí para luchar contra ellas, contra estas fuerzas disgregadoras del mal.

Es una misión muy importante. En efecto, estáis llamados a defender a los débiles, proteger a los hombres y mujeres de bien y de paz, favorecer la convivencia pacífica de los pueblos. La paz es un derecho fundamental de todo hombre y es básico para poder desarrollar la vida humana con responsabilidad.

Vuestra experiencia diaria os llevará a afrontar situaciones difíciles y, a veces, dramáticas, que ponen en peligro esas seguridades humanas a las que nos aferramos con tanta seguridad. En esos momentos, debéis saber mostrar una humanidad que sabe compadecerse y ayudar, teniendo siempre presente la figura de Cristo que ilumina la oscuridad e incluso la desesperación del hombre y da, a quien confía en Él, la asistencia consoladora de su presencia constante.

Realizáis esta misión en nombre de España, que os envía, pero más profundamente la realizáis en nombre de Dios, nuestro Señor, en nombre de Cristo que es “nuestra paz”, que derriba los muros del odio (cf Ef 2, 14), como nos dice el apóstol San Pablo.

Cada uno de vosotros tiene la misión de centinela, que sabe mirar a lo lejos, para evitar el peligro y promover por doquiera, en el mundo, la justicia y la paz.

A cada uno expreso mi profundo aprecio y mi gratitud por su entrega y generoso compromiso, ya que una misión como la que afrontáis no está exenta de peligros, como bien sabéis.

Saludo cordialmente a vuestros familiares, padres, hermanos, novias, a vuestros oficiales y responsables de los diversos servicios, así como al capellán Carlos que os acompañará en vuestra misión. Que sepáis contar con él, sobre todo para el sacramento del perdón, que nos es tan necesario en nuestra vida cristiana.

A Cristo, presente en la Eucaristía que estamos celebrando y a María, nuestra Madre, que os acompañará con su imagen en la misión encomiendo vuestras vidas y vuestra misión de paz en el Líbano.

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