
El día 19 de noviembre, XXXIII domingo del tiempo ordinario, al finalizar el año litúrgico y previo a la celebración de la fiesta “Jesucristo Rey del Universo”, vamos a celebrar por primera vez la Jornada Mundial de los Pobres, creada y convocada por el Papa Francisco al finalizar el año de la Misericordia con la intención de mostrar a todos la importancia que tienen los pobres para Dios, y por tanto para la Iglesia, y a ellos que se sientan parte principal y protagonista en la misma.
El pobre que extiende sus manos hacia nosotros clama nuestra ayuda. No es la compasión o la pena la que ha de mover nuestro corazón, es un hermano que ha sido descartado por la sociedad y que queremos ver sentado en la mesa del Padre acompañado por todos los hermanos movidos por la solidaridad. Por ello esta Jornada tiene como objetivo, “en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro”.
Como dice el Papa Francisco, “Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma”.
Demos gracias a Dios por haber suscitado en nuestro Arzobispado Castrense hombres y mujeres, que desde su empeño, dedicación, tiempo…, se han puesto al servicio de los pobres mostrando que la vida de los discípulos de Jesús se tiene que manifestar en una fraternidad y solidaridad que se corresponda con su mensaje de amor a todos y preferente por los más pobres como bienaventurados y herederos de Reino de los cielos (cf. Mt, 5,3)
“Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (1 Jn 3,18)
Os invito a todos a que el día 19, o durante la semana previa, unidos al Papa y a los pobres, cada una de nuestras comunidades, realice con obras, gestos de fraternidad y solidaridad con aquellos que han de ser preferidos por todos en la Iglesia. Por nuestras obras nos reconocerán.
Francisco José Bravo Castrillo
Delegado de Caritas Castrense

