Comienzan un camino que no es fácil, pero si apasionante, en la organización del servicio de la caridad en sus comunidades, que haga posible que los mas pobres puedan sentir en sus rostros la caricia amorosa del Señor a través de los voluntarios llamados por Él a tan alta e importante misión, de tal forma que los últimos y descartados sepan que son los primeros entre nosotros y sean los primeros a los que llamemos a sentar a su mesa.
Desde el Arzobispado Castrense de España y desde Caritas Castrense Española nos alegramos por este paso dado por nuestros hermanos Argentinos y pedimos a Dios para que su trabajo sea eficaz y fecundo en el servicio a los preferidos de Dios.
Que Dios bendiga este gesto que ahora se convierte en obra de amor.

