free joomla extensions

        

 900px Escudo de España mazonado.svg    et    armada    escudo ejercito del aire    EscudoGuardiaCivil.svg    National Police Corps of Spain Badge.svg

En la Iglesia Parroquial Castrense de Santo Domingo en Cartagena, entre las 8 de y 8,30 de la tarde del pasado 24 de mayo de 2024, ha tenido lugar el vistoso baile de los seises con motivo de la próxima celebración del Corpus Christi.

En la Parroquia Castrense de Santo Domingo de Cartagena (Murcia) se celebró el pasado 22 de mayo de 2014, a las 11,30 horas, la Misa en honor de SANTA RITA DE CASIA, presidida por el Párroco don Francisco Muñoz Moreno, con gran concurrencia de público y en presencia de los representantes de la corporación municipal, entre otras instituciones cartageneras.

Con inmenso gozo y agradecimiento, vivimos en la tarde del pasado 21 de mayo, la celebración en la que 3 cadetes de la Academia General Militar fueron admitidos en los sacramentos de la Iniciación cristiana (bautismo, confirmación y eucaristía) y 28 compañeros más recibieron la plenitud del Espíritu Santo por el sacramento de la confirmación, que les fueron administrados por nuestro arzobispo, D. Juan Antonio.

El pasado dieciseis de mayo,  en un acto presidido por el Delegado de Gobierno en Aragón, don Fernando Beltrán, en el Salón Noble de la Delegación de Gobierno en Aragón; tuvo lugar el reconocimiento oficial del capellán de la Base Aérea de Zaragoza don Rafael Vivar Castellanos como víctima del terrorismo, por el atentado terrorista sufrido en el transcurso de la misión EUTM Mali XIII.

1ª lectura: Sin haber visto a Cristo lo amáis y creéis en él, y así os alegráis con un gozo inefable.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, mediante la
resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva, para
una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante
la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el
momento final.

Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas: así la autenticidad
de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio,
gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis, y sin contemplarlo todavía
creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe:

la salvación de vuestras almas.

Salmo: Sal 110.

R. El Señor recuerda siempre su alianza.

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R.

Él da alimento a los que lo temen
recordando siempre su alianza.
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R.

Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza;
la alabanza del Señor
dura por siempre. R.

Aleluya 2 Cor 8, 9

Aleluya, aleluya, aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre
para enriqueceros con su pobreza. R.

Evangelio: Vende lo que tienes y sígueme.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 17-27

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:
- «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

Jesús le contestó:

- «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no
matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre
y a tu madre».

Él replicó:

- «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño».

Jesús se le quedó mirándolo, lo amó y le dijo:

- «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo,
y luego ven y sígueme».

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste, porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

- «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».

Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:

- «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo
de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».

Ellos se espantaron y comentaban:

- «Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando y les dijo:

- «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

1ª lectura: El Señor es el único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.

Lectura del libro del Deuteronomio 4, 32-34. 39-40

Moisés habló al pueblo, diciendo:

«Pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre
sobre la tierra: pregunta desde un extremo al otro del cielo ¿sucedió jamás algo tan grande como
esto o se oyó cosa semejante? ¿Escuchó algún pueblo, como tú has escuchado, la voz del Dios,
hablando desde el fuego, y ha sobrevivido?; ¿Intentó jamás algún dios venir a escogerse una nación
entre las otras por mediante pruebas, signos, prodigios y guerra y con mano fuerte y brazo poderoso,
con terribles portentos, como todo lo que hizo el Señor, vuestro Dios, con vosotros en Egipto, ante
vuestros ojos?

Así pues, reconoce hoy, y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo
y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Observa los mandatos y preceptos que yo te prescribo hoy, para
que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y se prolonguen tus días en el suelo que el Señor, tu Dios,
te da para siempre».

Salmo: Sal 32.

R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos.
Porque él lo dijo, y existió;
él lo mandó y todo fue creado. R.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.

2ª lectura: Habéis recibido un espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos «¡Abba, (Padre)!».

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 14-17

Hermanos:

Cuantos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.

Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino que habéis recibido
un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos «¡Abba!» (Padre).

Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios; y, si hijos, también
herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, de modo que, si sufrimos con él, seremos
también glorificados con él.

Aleluya

Aleluya, aleluya, aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;

al Dios que es, al que era y al que ha de venir. R.

Evangelio: Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

1ª lectura: Mucho puede la oración insistente del justo.

Lectura de la carta del apóstol Santiago 5, 13-20

Queridos hermanos:

¿Está sufriendo alguno de vosotros? Rece. ¿Está contento? Cante. ¿Está enfermo alguno de vosotros?

Llame a los presbíteros de la Iglesia, que recen por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La
oración hecha con fe salvará al enfermo y el Señor lo restablecerá; y si hubiera cometido algún pecado,
le será perdonado. Por tanto, confesaos mutuamente los pecados y rezad unos por otros para que os
curéis: mucho puede la oración insistente del justo.

Elías era semejante a nosotros e el sufrimiento, y rezó insistentemente para que no lloviera, y no
llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Volvió a rezar, y el cielo dio la lluvia y la tierra
produjo su fruto.

Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo convierte, sepa que quien
convierte a un pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados.

Salmo: Sal 140.

R. Suba, Señor, mi oración como incienso en tu presencia.

Señor, te estoy llamando, ven de prisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. R.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios.
Señor Dios, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso. R.

Aleluya Cf. Mt 11, 25

Aleluya, aleluya, aleluya.

Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.

Evangelio: Quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 13-16

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.

Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:

«Dejad. que los niños se acerquen a mi: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino
de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».

Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.

1ª lectura: Mirad: el juez está ya a las puertas.

Lectura de la carta del apóstol Santiago 5, 9-12

Hermanos, no os quejéis los unos de los otros, para que no seáis condenados; mirad: el juez está
ya a la puerta.

Hermanos, tomad como modelo de resistencia y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre
del Señor; mirad: nosotros proclamamos dichosos a los que tuvieron paciencia.

Habéis oído hablar de la paciencia de Job y ya sabéis el final que le concedió el Señor, porque el
Señor es compasivo y misericordioso.

Y sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni hagáis otro tipo de juramento;
que vuestro sí sea un sí y vuestro no, no, para que no caigáis bajo condena.

Salmo: Sal 102.

R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R.

Aleluya Cf. Jn 17, 17b. a

Aleluya, aleluya, aleluya.

Tu palabra, Señor, es verdad;
santifícanos en la verdad. R.

Evangelio: Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 1-12

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por
el camino, y según costumbre les enseñaba.

Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba:

«¿Le es licito a un hombre repudiar a su mujer?».

Él les replicó:

«¿Qué os ha mandado Moisés?».

Contestaron:

«Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».

Jesús les dijo:

«Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación
Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer
y serán los dos una sola carne.

De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el
hombre».

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

El les dijo:

«Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se repudia
a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

1ª lectura: ¡No sabéis qué es vuestra vida! Por tanto, decid: «Si el Señor lo quiere».

Lectura de la carta del apóstol Santiago 4, 13-17

Queridos hermanos:

Atención, ahora, los que decís: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y allí pasaremos un año, haremos
negocio y ganaremos dinero». ¡Si ni siquiera sabéis qué será del día de mañana! ¿Qué es vuestra
vida? Pues sois vapor que aparece un instante y desaparece.

Más bien deberíais decir: «Si el Señor quiere y estamos vivos, haremos esto o lo otro»


Sin embargo, ahora presumís con vuestras fanfarronerías, todo alarde de ese estilo es malo.

Por tanto, el que sabe cómo hacer el bien y no lo hace, ese está en pecado.

Salmo: Sal 48.

R. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Oíd esto, todas las naciones; escuchadlo, habitantes del orbe: plebeyos y nobles,
ricos y pobres. R.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate? R.

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa. R.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños. R.

Aleluya Jn 14,

Aleluya, aleluya, aleluya.

Yo soy el camino y la verdad y la vida - dice el Señor -;
nadie va al Padre sino por mí. R.

Evangelio: El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 38-40

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:

«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir,
porque no viene con nosotros».

Jesús respondió:

«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí.
El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

 

1ª lectura: Haré una alianza nueva y no recordaré los pecados.

Lectura del libro de Jeremías 31, 31-34

Ya llegan días - oráculo del Señor - en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza
nueva. No será una alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para
sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor - oráculo del Señor -.

Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días - oráculo del Señor -: Pondré mi ley
en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán
que enseñarse unos a otros diciendo:

«Conoced al Señor», pues todos me conocerán, desde el más pequeño al mayor - oráculo del Señor
-, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.

Salmo: Sal 109.

R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». R.

Desde Sion extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento
entre esplendores sagrados:
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora». R.

Aleluya Heb 5, 8-9

Aleluya, aleluya, aleluya.

Siendo Hijo,
aprendió, sufriendo, a obedecer.
Y, llevado a la consumación,
se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna. R.

Evangelio: Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 14, 12a. 22-25

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, mientras comían, Jesús tomó
pan, y pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:

«Tomad, esto es mi cuerpo».

Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo:

«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré
a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Página 1 de 268
Volver